
La mezquita Bouzafar de Chauen, construida en 1929, superó un boicot de 50 años y hoy es un emblemático lugar de oración y turismo en Marruecos.
En la ciudad de Chauen, al norte de Marruecos, se encuentra la mezquita conocida como “Bouzafar”, un lugar que ha estado envuelto en un aura de misterio y controversia durante casi medio siglo. Durante este tiempo, los propios fieles musulmanes boicotearon su uso, pero en los últimos años, la situación ha cambiado y ahora se llevan a cabo las cinco oraciones diarias en este templo, superando lo que se ha denominado la “maldición” que pesaba sobre ella.
El origen de la mezquita Bouzafar se remonta a finales de 1929, cuando fue construida por orden de Osvaldo Fernando Capaz, un jefe militar español en Chauen. Su intención al edificar este lugar de culto era ganar la simpatía de la población local, según informa la Agencia EFE. Ali Raisuni, un historiador de la ciudad, explica que “Capaz construyó esta mezquita aquí y otras dos fuera de la ciudad para que los marroquíes no piensen que los españoles habían llegado a Marruecos para quitar el islam. Quería dar una buena imagen de España”.
A pesar de la construcción de la mezquita, los habitantes de Chauen no se sintieron convencidos de su legitimidad. Se designó a un alfaqui, conocido como Ezzannan, para que desempeñara el papel de almuédano, encargado de convocar a los fieles a las oraciones. Sin embargo, los vecinos musulmanes se negaron a rezar en ella, lo que llevó a su abandono y deterioro. Mohamed Saad Alami, quien fue alcalde de la ciudad durante casi 20 años, señala que la construcción de la mezquita por parte de los cristianos generó desconfianza entre los musulmanes, lo que resultó en su boicot. Además, existe una teoría que sugiere que los habitantes creían que la mezquita era utilizada para actividades de espionaje.
El nombre “Bouzafar” también ha suscitado diversas interpretaciones. Algunas versiones indican que significa “un hombre de gran mostacho” en marroquí, en referencia al ingeniero español que supervisó la construcción, quien supuestamente tenía un prominente bigote. Con el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, la mezquita quedó en ruinas hasta que en 2007 se llevaron a cabo trabajos de restauración y conservación.
La restauración generó un debate sobre el futuro del edificio. Algunos abogaban por convertirlo en un museo o centro cultural, mientras que otros defendían su continuidad como mezquita. Finalmente, se decidió que el lugar continuara siendo un templo musulmán. Un trabajador del templo comentó que “nosotros, los habitantes de la ciudad, habíamos firmado una petición a las autoridades pidiendo que este edificio siga siendo como una mezquita”. Actualmente, se celebran las cinco oraciones diarias en la mezquita, excepto el rezo del mediodía del viernes, debido a su limitada capacidad para albergar a un gran número de fieles.
La mezquita Bouzafar es un edificio pequeño que se distingue por su arquitectura, que difiere de la de otras mezquitas en Chauen. Muchos la comparan con una iglesia, lo que ha llevado a la especulación sobre su propósito original. Abdeslam Moudden, un guía turístico local, sugiere que el edificio podría haber sido concebido inicialmente como una ermita, dado que “los españoles, cuando tomaban alguna ciudad, lo primero que hacían era construir una ermita en el lugar más alto”, refiriéndose a la ubicación elevada de la mezquita.
A pesar de las diversas teorías y mitos que rodean su origen y nombre, la mezquita Bouzafar se ha convertido en uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad azul de Chauen, atrayendo la atención de turistas y visitantes.