Un tribunal brasileño ha dictado una condena a la filial de Volkswagen en Brasil, obligándola a pagar 30 millones de dólares por la explotación laboral de trabajadores en condiciones similares a la esclavitud durante las décadas de 1970 y 1980 en una granja en la Amazonia, en el contexto de la dictadura militar brasileña. El Ministerio Público de Trabajo de Brasil ha hecho pública la condena, que establece que Volkswagen Brasil deberá abonar 165 millones de reales, equivalentes a aproximadamente 30 millones de dólares. Además, la empresa deberá reconocer públicamente su responsabilidad en estos hechos y ofrecer disculpas a todos los trabajadores afectados, así como a la sociedad brasileña. El juez encargado del caso, Otavio Bruno da Silva Ferreira, ha señalado que “las pruebas del caso demuestran que Volkswagen do Brasil no solo invirtió en la Companhia Vale do Rio Cristalino, sino que también participó activamente en su gestión estratégica, beneficiándose directamente de la explotación laboral ilícita”. Los informes oficiales, junto con testimonios de trabajadores y documentos gubernamentales, han evidenciado que el modelo de producción implementado en la granja incluía prácticas de servidumbre por deudas, violencia y condiciones de vida degradantes, lo que se considera una forma de trabajo esclavo contemporáneo. Durante el juicio, se constató que “cientos de trabajadores fueron sometidos a condiciones degradantes, incluyendo guardias armados, viviendas precarias, alimentación inadecuada, servidumbre por deudas y falta de atención médica, especialmente para quienes padecían malaria”. Estas condiciones han sido catalogadas como uno de los mayores casos de explotación laboral esclava en la historia reciente de Brasil. La situación fue denunciada por primera vez en 2019, cuando el padre Ricardo Rezende Figueira entregó diversos documentos a las autoridades, revelando las condiciones a las que estaban sometidos los trabajadores en la propiedad.

