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Quiborax lucha en tribunales para evitar cierre tras paralización en Salar de Surire

La minera lucha por su continuidad ante un posible cierre devastador.
La minera lucha por su continuidad ante un posible cierre devastador.

Una minera en la Región de Arica y Parinacota enfrenta una intensa batalla legal para evitar su cierre tras la paralización de sus operaciones en el Salar de Surire. La empresa, identificada como Quiborax, ha visto sus actividades detenidas desde septiembre debido a medidas cautelares impuestas por el Primer Tribunal Ambiental, lo que ha generado incertidumbre tanto en la compañía como en las miles de familias que dependen de su actividad económica.

La situación se complicó cuando el Consejo de Defensa del Estado presentó denuncias contra Quiborax por operar sin una evaluación ambiental vigente en el Monumento Natural Surire, un área protegida que alberga diversas especies de flamencos. Esta denuncia fue realizada por Conaf ante la Superintendencia de Medioambiente, lo que ha abierto un debate sobre el impacto económico que podría sufrir la región si la minera cesa sus operaciones, según reporta el Diario Financiero.

En medio de este conflicto, Daniel Ocqueteau, gerente general de Asuntos Públicos y RSE de Quiborax, ha expresado la determinación de la empresa por proteger a sus trabajadores y la fuente de empleo que representa. “Estamos poniendo toda la energía en proteger a nuestros trabajadores y la fuente de empleo que generamos acá, que es gigante. Porque si por algún motivo la empresa llegara a terminar sus operaciones en la región, el efecto sería desastroso”, afirmó Ocqueteau.

El gerente también se dirigió a los trabajadores que enfrentan la incertidumbre, asegurando que la empresa está comprometida en resolver el conflicto de manera amigable. “Hemos tenido una interacción permanente con los trabajadores, tanto con los sindicatos como las comunidades indígenas. Ellos deben estar debidamente informados que nosotros estamos poniendo todo lo que tenemos”, añadió.

Además, Ocqueteau destacó que la compañía ha utilizado todos sus ahorros y recursos para mantener la operación, aunque esto ha llevado a la necesidad de realizar desvinculaciones. “Hemos tenido que hacer desvinculaciones. Por supuesto que sí, porque nadie resiste un proceso de estas características manteniendo un funcionamiento incólume sin cambiar. Lamentablemente, esto ha generado consecuencias”, concluyó.

La situación de Quiborax y su futuro en la región sigue siendo incierta mientras se espera el resultado de las mediaciones judiciales que buscan acercar posiciones entre las partes involucradas.

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