Péter Magyar, líder del partido Tisza, se perfila como el nuevo primer ministro de Hungría tras ganar las elecciones, poniendo fin a 16 años de gobierno de Viktor Orbán.
El jurista de 45 años, que hasta hace poco era un desconocido en la política húngara, ha logrado un ascenso meteórico en el panorama político del país, liderando las encuestas de opinión durante más de un año. Su discurso conservador, centrado en la crítica a la corrupción y en la defensa de valores familiares y nacionales, ha resonado con un electorado cansado del mandato de Orbán, quien ha sido una figura dominante en la política húngara desde 2010.
Magyar se presenta como un conservador moderno, con un enfoque más europeísta y menos ultraconservador que su predecesor. Su estilo juvenil y su habilidad para conectar con los jóvenes a través de las redes sociales han sido clave para atraer tanto a votantes desilusionados del oficialismo como a aquellos de la oposición liberal que buscan un cambio. Su ruptura con el partido Fidesz, desencadenada por un escándalo de corrupción que llevó a la dimisión de altos funcionarios, le permitió fundar su propio movimiento político, Tisza, que significa “Respeto y Libertad“.
En las elecciones europeas recientes, Tisza obtuvo casi el 30% de los votos, asegurando siete escaños en el Parlamento Europeo y alineándose con el Partido Popular Europeo (PPE). Desde entonces, la popularidad de Magyar ha continuado en ascenso, a pesar de las críticas que enfrenta por su rápido ascenso y el personalismo que algunos ven en su liderazgo.
Magyar ha evitado entrar en debates ideológicos divisivos, centrándose en problemas concretos como la corrupción, el alto costo de vida y la crisis de los servicios públicos. Su postura sobre la inmigración ilegal muestra cierta cercanía con las ideas de Orbán, lo que ha generado un debate sobre su autenticidad como opositor.
Uno de los mensajes más contundentes de Magyar es su intención de erradicar lo que él califica como el “régimen más corrupto” de Europa, que ha llevado a Hungría a ser el país más pobre de la Unión Europea. Con un crecimiento económico casi nulo desde 2022 y una inflación elevada, su promesa de “limpiar” las instituciones y recuperar los fondos europeos ha resonado especialmente entre los jóvenes y la clase media.
Magyar ha prometido una ofensiva anticorrupción que incluiría la integración de Hungría en la Fiscalía Europea para investigar el uso de fondos públicos por parte del gobierno de Orbán. Además, se ha comprometido a desbloquear las ayudas europeas y a restablecer la confianza con las instituciones comunitarias, marcando un cambio respecto a la política de confrontación de su predecesor. En su último mitin, Magyar afirmó: “Nuestra patria forma parte de la comunidad europea, la OTAN y de Occidente“, subrayando su intención de normalizar las relaciones de Hungría con la Unión Europea.
La victoria de Magyar también se interpreta como un posible cambio en la política exterior de Hungría, especialmente en relación con su cercanía a Moscú, prometiendo que su triunfo se notará incluso en el Kremlin.