Se prevé un aumento significativo en el número de extranjeros que accederán a la Pensión Garantizada Universal (PGU) en Chile, según un informe de la consultora Qualimet analizado por el Consejo Consultivo Previsional (CCP). Para el año 2050, se estima que la cantidad de beneficiarios migrantes alcanzará un volumen 35 veces mayor al actual, lo que plantea nuevos desafíos para la planificación de la seguridad social en el país.
El informe indica que, aunque en la actualidad el número de beneficiarios extranjeros es bajo, se espera que el cumplimiento progresivo de los requisitos de edad y permanencia legal por parte de la población migrante genere un aumento considerable. Se proyecta que para mediados de siglo, más de 500 mil personas recibirán la PGU, lo que representa un cambio drástico en el panorama de la seguridad social en Chile.
En términos financieros, el costo fiscal asociado a la entrega de la PGU a extranjeros podría superar los 1.600 millones de dólares anuales en 2050. En contraste, en 2025, el desembolso estatal para este grupo se estimó entre 50 y 60 millones de dólares, lo que evidencia una brecha financiera significativa que se abrirá en las próximas décadas.
El estudio también revela que Venezuela liderará el crecimiento de beneficiarios desde mediados de 2030, con un enfoque particular en mujeres. Por su parte, los ciudadanos peruanos y colombianos mostrarán incrementos más graduales, mientras que Haití experimentará un aumento tardío, acorde a su llegada más reciente y a su población más joven. Otros países como Argentina y Bolivia mantendrán niveles de beneficiarios más limitados.
Para que los extranjeros puedan acceder a la PGU, deben cumplir con ciertos requisitos establecidos por la normativa chilena. Estos incluyen haber residido en Chile por al menos 20 años, no pertenecer al 10% más rico de la población, tener más de 65 años y acreditar residencia en el país durante cuatro de los últimos cinco años previos a la solicitud.
El CCP, que asesora a los Ministerios del Trabajo y Hacienda, advierte que el aumento en el gasto se concentrará a partir de 2040. A pesar de las proyecciones de incremento, el CCP asegura que sus estimaciones son sólidas frente a diversas variables económicas. En este sentido, se ha señalado que, incluso ante cambios moderados en parámetros como la tasa de reemplazo, la mortalidad, la productividad laboral y el crecimiento del PIB, los resultados del gasto fiscal se mantendrán estables, aunque la productividad laboral y el crecimiento del PIB son los factores que más impactan el gasto agregado.

