
Teherán ha presentado su propuesta para poner fin al conflicto con Estados Unidos, que incluye el cierre de bases militares estadounidenses en la región y el levantamiento de sanciones económicas. Irán ha negado categóricamente que esté en conversaciones para un alto al fuego con Washington y ha rechazado una propuesta enviada por el presidente Donald Trump, lo que, según analistas internacionales, podría aumentar la posibilidad de que Trump ordene una incursión militar en el estrecho de Ormuz.
En el contexto de este conflicto, Irán ha intensificado sus ataques contra objetivos en Israel y otros países del Golfo Pérsico. Un funcionario iraní, citado por el medio The Economist, afirmó que “Irán pondrá fin a la guerra cuando lo decida y cuando se cumplan sus propias condiciones”. La propuesta de Trump, que consta de 15 puntos, incluye el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la limitación de misiles, la reapertura del estrecho de Ormuz y la suspensión del apoyo a grupos armados.
Tras el rechazo de la propuesta estadounidense, Irán ha formulado su propia oferta para terminar el conflicto, que exige, entre otros puntos, el cierre de las bases militares de EE. UU. en la región, el levantamiento de las sanciones económicas, el pago de reparaciones por daños causados durante la guerra y el establecimiento de un nuevo mecanismo legal que formalice el control iraní sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
La falta de un acuerdo para un alto al fuego podría llevar a Trump a autorizar una operación militar para reabrir el estrecho de Ormuz. Actualmente, dos unidades anfibias de la Infantería de Marina estadounidense se dirigen al Golfo Pérsico, seguidas en pocos días por una división de infantería de élite especializada en asaltos en paracaídas. Según el medio británico mencionado, el Pentágono tiene un plan en tres fases para una posible batalla en la región. La primera fase incluiría bombardeos aéreos sobre objetivos militares iraníes y el despliegue de fuerzas especiales en islas estratégicas como Qeshm, donde se encuentran bases militares iraníes.
La segunda fase del plan consistiría en desminar el estrecho y eliminar la capacidad de Irán para atacar la navegación en la zona. Finalmente, la tercera fase implicaría escoltar buques petroleros a través del estrecho para restablecer el suministro de crudo y reducir su precio. Sin embargo, los analistas advierten que la planificación del Pentágono tiene debilidades, ya que Irán cuenta con múltiples formas de atacar buques, incluyendo misiles, drones y lanchas rápidas cargadas de explosivos.
Mientras tanto, el tráfico de buques por el estrecho de Ormuz ha alcanzado niveles mínimos históricos. Antes del inicio del conflicto, alrededor de 50 buques petroleros transitaban diariamente por la zona, pero desde el 28 de febrero, solo dos embarcaciones de este tipo han pasado por el estrecho cada día, ninguna de ellas con bandera estadounidense, israelí o de países aliados.