
Las relaciones entre Faloon Larraguibel y Daniela Aránguiz han sido objeto de controversia tras recientes declaraciones de ambas figuras del espectáculo chileno.
Durante una entrevista, Faloon Larraguibel, participante del programa “Fiebre de Baile”, expresó que su relación con Daniela Aránguiz no es cercana, afirmando: “no tenemos muy buenas relaciones, o sea, no nos vemos, no nos llevamos”. Estas palabras generaron interés en los medios, que buscaron la reacción de Aránguiz, quien a su vez comentó: “yo tengo la mejor buena onda con Faloon. La conozco desde muy chica, nosotras estuvimos en Mekano juntas”. Sin embargo, su declaración incluyó una frase que desató críticas en redes sociales: “lo que pasa es que yo vivo en Los Trampenses, la Faloon creo que vive en La Florida, no vamos a los mismos mall, no nos vemos”.
La respuesta de Faloon no se hizo esperar, quien calificó el comentario de Aránguiz como “innecesario” y añadió: “Uno tiene que estar orgulloso de dónde vienes y jamás se tiene que olvidar de dónde vienes”. Esta situación provocó una ola de reacciones en línea, donde muchos usuarios acusaron a Daniela de clasismo.
Ante la controversia, Aránguiz utilizó sus historias de Instagram para aclarar sus palabras, explicando que su comentario sobre las distancias no tenía la intención de ofender. “Vi que me criticaron mucho porque dije ‘obviamente que no nos vemos, porque ella vive en La Florida y yo en Los Trapenses’. Quiero aclarar solamente esto, yo estaba hablando de distancias, no de barrios o de querer ofender a alguien”, afirmó. Además, enfatizó que tiene amigas de diferentes sectores y que su comentario no pretendía discriminar, sino simplemente señalar que la distancia física influye en la frecuencia de los encuentros.
La situación ha puesto de relieve las tensiones que pueden surgir en el mundo del espectáculo, donde las palabras pueden ser fácilmente malinterpretadas y generar reacciones adversas en el público. La discusión sobre la percepción de las diferencias socioeconómicas en la sociedad chilena también ha resurgido a raíz de este intercambio entre las dos figuras.