Un informe de The Wall Street Journal revela la tensión en la Casa Blanca tras el derribo de un F-15 estadounidense en Irán el 3 de abril, que dejó a dos pilotos desaparecidos.
El incidente, que ocurrió en territorio iraní, activó una operación de rescate de alto riesgo por parte de las fuerzas estadounidenses. Uno de los pilotos fue recuperado rápidamente tras eyectarse, mientras que el segundo permaneció más de 24 horas tras las líneas enemigas antes de ser rescatado. Según el reportaje, la reacción del presidente Donald Trump fue de enojo al enterarse de la situación, llegando a “gritar a sus asesores durante horas”.
El informe detalla que Trump no estuvo presente en la Sala de Situaciones durante el desarrollo del operativo, ya que su equipo decidió mantenerlo alejado debido a su impaciencia. Un funcionario comentó al Wall Street Journal que “los asesores mantuvieron al presidente fuera de la sala mientras recibían actualizaciones minuto a minuto, pues creían que su impaciencia no sería útil”.
Las decisiones operativas del rescate fueron asumidas por altos funcionarios, incluyendo al vicepresidente JD Vance y a la jefa de gabinete Susie Wiles, quienes supervisaron la operación mientras Trump era informado por teléfono en momentos clave. La historia reciente también jugó un papel en la reacción del presidente, ya que la Crisis de los Rehenes en Irán de 1979 fue un factor presente en su evaluación de la situación.
Finalmente, tras más de un día de búsqueda, el segundo piloto fue localizado gracias a información proporcionada por la CIA, en una operación que fue calificada como extremadamente compleja. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió la gestión de Trump, afirmando que “el presidente Trump se ha mantenido como el líder firme que nuestro país necesita”.

