
Banda experta asalta a Brinks en Rancagua, robando miles de millones. La comunidad se pregunta quién ideó el plan tras la violencia del atraco.
El pasado viernes, se llevó a cabo un asalto a gran escala en Rancagua, región de O’Higgins, donde una banda experimentada logró sustraer miles de millones de pesos en efectivo de la empresa de valores Brinks. Este audaz robo fue ejecutado con una planificación meticulosa que incluyó la quema de vehículos y la colocación de miguelitos en diferentes puntos de la ciudad, con el objetivo de desviar la atención de las autoridades mientras llevaban a cabo el atraco.
La violencia empleada durante el asalto ha dejado a la comunidad local en estado de shock, generando numerosas preguntas sobre la autoría y la organización detrás de este sofisticado plan. Entre los 18 individuos que fueron formalizados y que actualmente se encuentran bajo prisión preventiva, destaca un detenido con las iniciales J.B., quien ha sido señalado por la Fiscalía como uno de los líderes de la operación delictiva.
J.B. ya había acaparado la atención de los medios en el pasado, específicamente a finales de julio de 2015, cuando lideró un asalto mortal a un camión de valores en la Autopista del Sol, donde su banda logró robar más de 300 millones de pesos. En ese incidente, la participación de su pareja fue crucial, ya que ella adelantó el camión y confrontó al conductor, lo que permitió que la banda llevara a cabo el robo. Este asalto resultó en la muerte de dos personas, incluido un vigilante.
Después de ese asalto, J.B. se trasladó a España, donde continuó su carrera delictiva robando joyerías bajo una identidad falsa. Sin embargo, su plan de ocultamiento fue comprometido cuando su pareja lo visitó en la prisión Modelo de Barcelona, lo que llevó a las autoridades a identificarlo como el fugitivo chileno buscado. Ricardo Quiroz, jefe de Interpol de la Policía de Investigaciones (PDI), comentó sobre la obtención de las huellas dactilares que confirmaron su identidad.
El proceso de extradición de J.B. a Chile fue largo, y finalmente fue encarcelado en Santiago Uno, donde cumplió una condena de diez años por el asalto al camión de valores. Durante su tiempo en prisión, mostró un comportamiento ejemplar, lo que le permitió solicitar beneficios, incluyendo salidas dominicales, las cuales cumplió durante algunos meses. Sin embargo, su paradero se volvió incierto hasta su reciente detención en el marco del operativo en Rancagua.
Eduardo Labarca, prefecto (R) de la PDI, describió a J.B. como un “delincuente avezado” con experiencia en el crimen, a pesar de su juventud. La investigación sobre el paradero del dinero robado en el asalto a Brinks sigue en curso, y hasta el momento, la Fiscalía ha estimado que la pérdida para la empresa supera los 12 mil millones de pesos, con la posibilidad de que esta cifra aumente. Labarca advirtió que, históricamente, los botines de este tipo de robos son difíciles de recuperar, ya que los delincuentes suelen dividir el dinero y dispersarlo, lo que complica su localización.
El fiscal regional de O’Higgins, Aquiles Cubillos, ha indicado que existe la posibilidad de que el dinero robado aún se encuentre en la región, y se están analizando diversas informaciones para identificar a otros posibles miembros de la banda involucrada en este asalto.