
El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, ha fallecido, lo que ha generado reacciones tanto en el país como a nivel internacional. Las autoridades iraníes confirmaron su muerte en el contexto de la Operación Furia Épica, una ofensiva militar liderada por Estados Unidos que atacó objetivos en Irán. La Guardia Revolucionaria de Irán lamentó la pérdida de su líder, describiéndolo como un símbolo de virtud y un mártir, y llamó a la unidad nacional en defensa del país.
En un comunicado, la Guardia Revolucionaria expresó: “hemos perdido a nuestro gran líder y lo lloramos. Su martirio en las manos de los más terribles terroristas y exterminadores de la humanidad es un símbolo de su virtud”. Además, instaron a todos los sectores de la sociedad a demostrar cohesión y solidaridad en este momento crítico.
La televisión estatal iraní anunció que se iniciará un periodo de luto de 40 días por la muerte de Jamenei, quien falleció junto a su hija, su yerno y su nieto durante el ataque.
El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se pronunció sobre el fallecimiento de Jamenei, instando al pueblo iraní a levantarse contra el régimen. En su plataforma Truth Social, Trump afirmó: “Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto. Esto no solo es justicia para el pueblo iraní, sino para todos los grandes estadounidenses y las personas de muchos países del mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jamenei y su banda de matones sanguinarios”.
La situación en Medio Oriente se ha vuelto más tensa tras este suceso, y algunos analistas sugieren que podría haber una escalada militar en la región. El presidente chileno Gabriel Boric también se pronunció sobre la situación, afirmando que los ataques unilaterales de Estados Unidos a Irán son inaceptables, al igual que los ataques de Irán a otros países del Medio Oriente.
Este acontecimiento marca un punto crítico en la política iraní y en las relaciones internacionales, con implicaciones que podrían extenderse más allá de la región.