La abogada argentina Agostina Páez permanece en Brasil tras ser acusada de injuria racial, mientras la justicia brasileña le niega regresar a su país.
Agostina Páez, una abogada argentina, sigue en Brasil después de casi dos meses desde un incidente en un restaurante que la llevó a ser acusada de injuria racial. La justicia brasileña ha rechazado el pedido de la fiscalía para que la acusada pueda regresar a Argentina y continuar el proceso judicial desde allí. Según el medio argentino Perfil, la fiscal Fabiola Souza Tardin Costa argumentó que permitir su regreso podría comprometer “la regularidad de la persecución penal”, dada la gravedad de la imputación.
Páez, quien se encuentra bajo prisión preventiva en Río de Janeiro, ha estado esperando una decisión judicial sobre su caso. Su abogado, Sebastián Robles, ha indicado que el expediente aún no ha sido elevado a juicio oral y que corresponde al juez resolver sobre los planteos pendientes. “Falta mucho todavía”, afirmó Robles, quien también destacó que los argumentos de la fiscalía fueron rechazados.
La fiscal Tardin Costa, en su respuesta al pedido de la defensa, subrayó que la acusada enfrenta un delito grave que atenta contra la dignidad humana y los valores de igualdad y lucha contra la discriminación racial. Además, expresó su preocupación por los riesgos que implicaría que Páez abandonara el país, sugiriendo que esto podría generar demoras y dificultades en la aplicación de la ley penal.
Páez ha estado en Brasil desde mediados de enero, tras un incidente en un bar donde fue grabada realizando gestos que simulaban un mono frente a empleados del local. Este video se ha convertido en una pieza clave del caso, que la acusa de injuria racial, un delito que conlleva penas de entre 2 y 5 años de prisión. Actualmente, la abogada está bajo monitoreo con una tobillera electrónica y tiene prohibido salir del país.
Recientemente, Páez ha denunciado recibir amenazas a través de redes sociales, incluyendo mensajes intimidatorios en varios idiomas. Según su versión, el conflicto se originó por una discusión sobre una cuenta mal cobrada mientras estaba de vacaciones con amigas. Aunque reconoció haber tenido un cruce con los meseros, el gesto que se le atribuye ha sido considerado discriminatorio y ha sido utilizado como evidencia en su contra.
En el contexto del Día Internacional de la Mujer, Páez utilizó sus redes sociales para compartir un mensaje sobre su experiencia, describiendo situaciones de violencia que ha enfrentado desde que se hizo público el caso. Afirmó que ha sufrido violencia tanto en el proceso judicial como en la esfera digital, recibiendo mensajes de odio y amenazas. En sus publicaciones, reafirmó que no es racista y pidió disculpas a quienes se sintieron ofendidos por su comportamiento, aunque insistió en que su intención nunca fue discriminar.
El caso de Agostina Páez continúa en desarrollo, con la justicia brasileña evaluando los próximos pasos en el proceso judicial, mientras la abogada enfrenta un clima de tensión y amenazas en el ámbito público.

