La ciudad de Ginebra, Suiza, se convertirá en el escenario de un importante debate sobre cómo el mundo se prepara para enfrentar futuras pandemias. Del 4 al 15 de noviembre de 2024, el Órgano de Negociación Intergubernamental (INB, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reunirá a más de 100 países para discutir un acuerdo que busca corregir las desigualdades evidenciadas durante la crisis del COVID-19. El objetivo principal es asegurar que los países menos desarrollados no queden rezagados en la distribución de insumos críticos durante situaciones de crisis sanitaria. Sin embargo, expertos advierten que los compromisos sobre transferencia tecnológica y financiación voluntaria carecen de mecanismos vinculantes, lo que podría perpetuar la inequidad actual.
Acuerdo Pandémico
El llamado Pandémico surgió en un momento en que la humanidad comenzaba a salir de la crisis del COVID-19 y busca subsanar las brechas que dejaron muchas naciones en desventaja. Esta 12.ª ronda de negociaciones será crucial para decidir si se prioriza la salud global o si se perpetúa un modelo que ha demostrado fallas trágicas, resultando en miles de muertes. El médico Jorge Saavedra, especialista en salud pública y actual director ejecutivo del Instituto Público Global AHF, una de las organizaciones más grandes en el ámbito del VIH/SIDA, comentó sobre la importancia de este encuentro, afirmando que “se trata de hacer bien las cosas y priorizar la vida de millones, ya que la inacción significa —como nos enseñó la historia— muerte innecesaria de cientos de personas que hoy podrían estar con sus familias”.
Tratado Internacional de Prevención, Preparación y Respuesta a Pandemias
El tratado, conocido como Tratado Internacional de Prevención, Preparación y Respuesta a Pandemias, se basa en las lecciones aprendidas de la crisis del COVID-19 y busca establecer un marco que garantice el acceso equitativo a recursos sanitarios en el futuro, especialmente en situaciones de emergencia. Uno de los puntos delicados de este tratado se refiere a la investigación y desarrollo (I+D). Aunque el tratado menciona conceptos como “ciencia abierta” y “investigación colaborativa”, el lenguaje utilizado en el Artículo 9 carece de especificaciones concretas que aseguren que los beneficios de la I+D sean compartidos equitativamente. La redacción actual incluye términos ambiguos como “según corresponda”, lo que deja abierta la posibilidad de que continúen acaparando los resultados de investigaciones financiadas con fondos públicos sin compartirlos con el desarrollo.
El doctor Jorge Saavedra también destacó que es clave que las partes acuerden establecer políticas nacionales y/o regionales que incluyan condiciones de transparencia en la financiación realizada por entidades privadas y asociaciones público-privadas. Esto serviría como un componente para aprovechar los esfuerzos público-privados y promover el acceso equitativo a medicamentos y tecnologías que salvan vidas, tanto en tiempos de paz como en situaciones de crisis.
Producción local y autosuficiencia
La producción local y la diversificación de la producción son estrategias propuestas para mejorar el nivel global de respuesta ante pandemias. Se plantea la creación de centros de fabricación para reducir la dependencia de un pequeño grupo de productores, como ocurrió con la vacuna contra el COVID-19, que inicialmente solo se producía en Estados Unidos, Alemania y Bélgica, todos países desarrollados. Para que esta propuesta se haga realidad, es necesario que se obligue a quienes poseen la tecnología a compartirla con otras naciones, garantizando así la operatividad de las fábricas en los países en desarrollo.
Uno de los mayores obstáculos para la efectividad de este acuerdo es la falta de compromisos financieros vinculantes. Se mencionan contribuciones voluntarias para apoyar la preparación ante pandemias, pero la ausencia de obligaciones concretas pone en riesgo la capacidad de acceder a los recursos necesarios en situaciones de emergencia. En cuanto a los fármacos, se está tratando de introducir nuevos acuerdos que definan condiciones mutuamente acordadas entre las farmacéuticas privadas.
El doctor Saavedra explicó que, en el caso de la Unión Europea, las leyes permiten que en una emergencia sanitaria se obligue a las empresas privadas a transferir tecnología, independientemente de si la compañía quiere o no. Esto significa que los países ricos pueden obligar a las empresas a transferir tecnología a los países de menores ingresos, lo que perpetúa la inequidad.
Desafíos para América Latina
Cuando se consultó sobre cómo quedará América Latina en las negociaciones, el doctor Saavedra fue contundente: “Los países que resultarían más afectados serían Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y República Dominicana. En el caso de Venezuela y Cuba, la situación pandémica ya es crítica y no parece que esto haría una diferencia significativa para ellos”. En cambio, destacó que Brasil, Argentina y México tienen la infraestructura y los mercados internos suficientemente desarrollados para producir vacunas y medicamentos, aunque el problema radica en la transferencia de tecnología.
La situación diferencial se ubica en Chile, Uruguay, Panamá y Costa Rica, que tienen menores necesidades económicas internacionales. En cuanto a Argentina, se remarcó que “en Argentina se ha presentado un abandono completo de la participación en las negociaciones”. Esta decisión del gobierno de Javier Milei fue calificada como “muy lamentable” por el doctor Saavedra, quien destacó que anteriormente la misión diplomática argentina era muy activa en coordinar grupos de trabajo para avanzar en la negociación.
Colombia, por su parte, cuenta con un “financiamiento incentive” que podría ser beneficioso para toda América Latina, ya que poseen el know-how necesario para llevar adelante estas negociaciones. Finalmente, el doctor Saavedra admitió que América Latina enfrenta desafíos similares a los de África, señalando que “a África, Latinoamérica cuenta con un centro regional de prevención y control de enfermedades, lo que provoca que cada país combata infecciones de manera individual”. Afirmó que “Latinoamérica debería negociar un acuerdo similar al de África”, lamentando que la mayoría de los países latinoamericanos, a pesar de tener problemas comunes, no llegan preparados a Ginebra.
Las decisiones que se tomen en estas negociaciones definirán el éxito del establecimiento de un marco de gobernanza para las próximas décadas.

