La fiscal Andrea Contreras ha logrado obtener la prisión preventiva solicitada para Jorge Valdivia, quien ha sido formalizado por el delito de violación. La denuncia fue presentada por una mujer tras un encuentro que ambos tuvieron el pasado domingo en un restaurant peruano, donde consumieron bebidas alcohólicas. Posteriormente, la supuesta víctima se despertó al día siguiente en su hogar con evidencias de haber sido víctima de violencia sexual.
El conocido exfutbolista, apodado el “Mago”, permanecerá al menos 90 días en un centro penitenciario ubicado en Rancagua. Durante la audiencia, la fiscal Contreras mencionó que los antecedentes presentados son de “carácter reservado”, lo que motivó la solicitud de que la prensa se retirara. La fiscal indicó que la magistrado aceptó los argumentos expuestos por la fiscalía.
Hasta el momento, no se han recibido los resultados del peritaje toxicólogo. Sin embargo, la fiscal Contreras destacó que existe otra denuncia en una fiscalía diferente relacionada con violencia de género, aunque esta se refiere a lesiones. La fiscal también subrayó que hay múltiples pruebas disponibles, incluyendo “peritajes y testigos”, y se hizo mención a un testigo presencial, aunque no se proporcionaron más detalles sobre su identidad.
Por su parte, la abogada de Valdivia, Erika Maira, expresó que “nosotros no compartimos la postura de la Fiscalía, ni tampoco del tribunal en orden a interpretar que las interacciones y la forma en que ocurrieron los hechos constituyen una violación, y tampoco utilizando privación de sentido que es lo que sostiene la Fiscalía”. La defensa sostiene que las relaciones sexuales que tuvieron lugar fueron consensuadas y se desarrollaron en el contexto de una invitación a la casa de la denunciante.
Además, se ha indicado que el testigo presencial mencionado por la fiscalía podría ser la expareja de la víctima. Esta versión ha sido calificada como “anómala” por la defensa, ya que el testigo ha afirmado que merodeaba la casa de la mujer. Se ha señalado que existe un vínculo físico entre el testigo y la denunciante que, a pesar de su ruptura, no se ha extinguido, y el testigo ha declarado que frecuentemente recorre el barrio donde reside su expareja.

