El gobierno del Reino Unido ha anunciado un nuevo plan de caza de ciervos que facilitará la actividad cinegética durante los próximos diez años, con el objetivo de controlar la creciente población de estos animales y proteger los bosques y cultivos del país.
La medida responde a la alarmante proliferación de ciervos, que se estima en más de 2 millones en Gran Bretaña, la cifra más alta en mil años, según reporta la BBC. Este aumento ha generado preocupaciones sobre el daño que estos animales causan a los ecosistemas forestales y a la agricultura, ya que se ha documentado que el 33% de los bosques ingleses se encuentran en “estado desfavorable” debido al pisoteo y pastoreo excesivo de los ciervos.
El plan gubernamental incluye la identificación de áreas prioritarias para la caza, así como la autorización de la caza nocturna y la posibilidad de cazar durante la temporada de veda, que normalmente prohíbe la caza para permitir la reproducción de los animales. Las autoridades argumentan que esta estrategia es necesaria para mitigar las pérdidas económicas que enfrentan los agricultores, quienes han reportado daños significativos en sus cultivos, especialmente en zanahorias y papas, debido a la actividad de los ciervos.
En Gran Bretaña habitan seis especies de ciervos: el ciervo rojo, el sika, el gamo, el corzo, el muntjac y el ciervo de agua chino, de las cuales solo el ciervo rojo y el corzo son autóctonos. La población de ciervos ha crecido exponencialmente desde la década de 1970, cuando se contaban aproximadamente 450,000 ejemplares.
A pesar del apoyo de los agricultores a esta nueva política, algunas organizaciones medioambientales han expresado su oposición. Un portavoz de PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales) argumentó que la caza no es una solución efectiva, ya que la eliminación de ciervos no impide que sus números se recuperen. “Una reducción temporal en la población puede dejar más alimento disponible, lo que podría aumentar las tasas de reproducción de los sobrevivientes”, advirtió. PETA ha instado a las autoridades a considerar alternativas más sostenibles y humanitarias, como cercar los cultivos o modificar el hábitat de los ciervos para evitar conflictos.
Este nuevo enfoque en la caza de ciervos en el Reino Unido refleja un intento de equilibrar la conservación del medio ambiente con las necesidades económicas de la agricultura, en un contexto donde la población de ciervos ha alcanzado niveles sin precedentes.

