La soledad afecta a millones en el mundo, generando dolor y ansiedad. Conoce cómo enfrentarla y encontrar conexión en tiempos difíciles.
Millones de personas en el mundo experimentan sentimientos de soledad. Según una encuesta global realizada por Gallup el año pasado, más de uno de cada cinco encuestados (23%) manifestó sentirse muy solo. La gravedad de esta situación ha sido subrayada por el cirujano general de Estados Unidos, el doctor Vivek Murthy, quien en 2023 advirtió sobre la “soledad, el aislamiento y la falta de conexión”, problemas que ya existían antes de la pandemia de COVID-19 y que, según los investigadores, se intensificaron durante este periodo. La soledad no deseada puede causar un dolor significativo y afecta tanto la salud como la calidad de vida, siendo considerada una “epidemia silenciosa” debido a que a menudo se sufre en la intimidad del hogar y puede afectar a personas de todas las edades.
Sin embargo, la experiencia de la soledad no es uniforme. Para algunas personas, puede ser una fuente de ansiedad e inquietud, mientras que para otras representa un espacio valioso para el descanso y la reconexión personal. La doctora Patricia O’Donnell, médica psiquiatra y psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la International Psychoanalytic Association (IPA), en diálogo con Infobae, explicó que “las soledades son variadas. Por un lado, está la soledad padecida y, por otro, la elegida; la primera puede ocasionar sufrimiento y ser penosa, pero la segunda puede ser rica, inspiradora y creativa”.
El psicólogo Sebastián Ibarzábal (MN 42.413), también psiquiatra y miembro de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP) y de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APSA), aclaró que la soledad puede ser tanto voluntaria como involuntaria. Desde esta perspectiva, la soledad involuntaria no se refiere únicamente a la ausencia física de compañía, sino que también implica una experiencia subjetiva de desconexión emocional. Esta desconexión puede surgir incluso cuando una persona está rodeada de otros, si siente que sus relaciones no son lo suficientemente significativas o satisfactorias. Ibarzábal añadió que “la manera en que percibimos la soledad depende en gran medida de nuestras experiencias personales y de nuestra relación con nosotros mismos. Algunas personas temen enfrentar emociones no resueltas y sienten un vacío, mientras que otras ven en la soledad una oportunidad para la introspección y el crecimiento personal”.
La doctora O’Donnell también mencionó que, desde la perspectiva del psicoanálisis, Donald Winnicott consideraba que la capacidad de la presencia materna es un signo importante de madurez afectiva. Este concepto se basa en la idea de que el ambiente humano es esencial para el desarrollo emocional. En este sentido, la soledad puede ser vista como una parte inevitable y necesaria de la condición humana. La doctora O’Donnell recordó que Freud hablaba de la soledad como uno de los primeros temores infantiles, relacionado con la nostalgia de la figura materna, y cómo esta añoranza puede transformarse en angustia y desamparo.
Amir Levine, neurólogo y cofundador del Bhava Therapy Group en Nueva York, destacó que si se enseñara a las personas a disfrutar de su propia compañía en lugar de temerla, se podrían experimentar niveles reducidos de ansiedad y mayores posibilidades de prosperar. Levine señaló que la soledad afecta a personas de todas las edades, desde jóvenes hasta ancianos, y que el “solo” (loneliness) está vinculado a estados de tristeza que pueden llegar a ser desesperantes. Además, mencionó que la soledad puede disminuir la función cognitiva y aumentar el riesgo de demencia.
La doctora O’Donnell también hizo hincapié en que la soledad no debe confundirse con la “solitude”, que puede ser inspiradora. En este contexto, es importante considerar cuántos creadores buscan en la soledad un espacio para la espiritualidad, la originalidad y la creación. La pandemia y los confinamientos han dejado una huella en la forma en que las personas experimentan la soledad, y un estudio realizado en diferentes países concluyó que el sentimiento de “no ser necesario” era un tema recurrente en la problemática de la soledad, variando significativamente entre distintas sociedades.
Para abordar la emoción de sentirse “necesitado” y reducir la soledad física, los expertos recomiendan considerar el valor de la soledad dentro de un contexto social específico y aumentar las oportunidades de contacto. Esto también implica la responsabilidad de los actores políticos y sociales en la creación de comunidades más conectadas. En respuesta a esta problemática global, algunos países han tomado medidas. Por ejemplo, el Reino Unido creó un Ministerio de la Soledad en 2018, y en 2021, el estado de Nueva York nombró a la terapeuta sexual Ruth Westheimer como la primera embajadora de la soledad.
En la actualidad, vivimos en una época marcada por la hiperconectividad, lo que paradójicamente puede acentuar la sensación de soledad. La doctora O’Donnell destacó que, a pesar de la posibilidad de estar siempre conectados, muchas personas se sumergen en satisfacciones efímeras y sienten soledad. En este sentido, recomendó que una amistad sincera puede ser un antídoto eficaz. Buscar pertenencia y participar en grupos con intereses comunes puede contribuir al bienestar psíquico. Además, sugirió apelar a la imaginación, el arte, la música y la lectura como formas de encontrar consuelo y supervivencia psíquica en tiempos difíciles.
Por otro lado, el licenciado que lucha contra la soledad recomienda aceptar estos sentimientos sin juzgarse y reconocer que es común y normal experimentar momentos de soledad. Luego, sugiere buscar formas de reconectar, ya sea a través de actividades que se disfruten o estableciendo pequeñas rutinas que proporcionen un sentido de comunidad. También enfatiza la importancia de los momentos de silencio y meditación, que pueden ayudar a reconstruir una relación positiva con uno mismo. Si la soledad se vuelve abrumadora, el apoyo profesional puede ofrecer herramientas valiosas para procesar y superar estos sentimientos.
Finalmente, el artículo de Psychology Today ofrece recomendaciones para desarrollar prácticas saludables que mitiguen la soledad. Estas incluyen replantear la relación con la soledad, desarrollar la autorreflexión, crear un listado de amistades significativas, limitar las distracciones tecnológicas y pasar tiempo en la naturaleza. Estas estrategias requieren intención y voluntad para probar algo nuevo y cultivar una relación más fuerte con uno mismo.

