Fallece Mario Gómez, el mayor de los 33 mineros rescatados en 2010. Sufría de silicosis y fibrosis pulmonar, enfermedades comunes en su labor.
La mañana de este sábado se ha confirmado el fallecimiento de Mario Gómez, quien tenía 74 años y era el mayor de los 33 mineros rescatados en la mina San José en 2010, tras haber estado atrapado a 720 metros de profundidad. Este caso, que capturó la atención mundial, se caracterizó por el hecho de que los mineros permanecieron 68 días en condiciones extremas después de un derrumbe que los dejó sin suministros adecuados.
La Funeraria Candelaria de Copiapó fue la encargada de confirmar la noticia a Radio Bío Bío. Aunque no se han proporcionado muchos detalles sobre las circunstancias de su muerte, el medio La Tercera ha informado que Gómez padecía de fibrosis pulmonar y silicosis, condiciones que son comunes entre los trabajadores mineros debido a la inhalación de partículas de polvo.
La silicosis es una enfermedad pulmonar que se desarrolla a partir de la exposición prolongada al polvo de sílice, un mineral que se encuentra en diversas actividades mineras. Según el portal Medios Atacama, Mario Gómez era dependiente de oxígeno debido a su condición de silicosis. Red Salud explica que esta enfermedad, también conocida como neumoconiosis de los mineros del carbón (NMC), es provocada por la inhalación continua de polvo de carbón mineral, grafito o carbón artificial.
Existen dos tipos principales de neumoconiosis: la neumoconiosis clásica, que se conoce como enfermedad del pulmón negro, y la silicosis. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señala que los mineros están expuestos a altos niveles de polvo respirable de sílice, lo que puede resultar en silicosis.
La silicosis se clasifica en tres tipos. La silicosis crónica se presenta después de 10 años o más de exposición al polvo. La silicosis acelerada, que es similar a la crónica, se desarrolla entre 5 y 10 años de exposición. Por último, la silicosis aguda puede aparecer en un corto período tras una exposición intensa al polvo.
Los síntomas de la silicosis incluyen dificultad para respirar, fatiga, tos persistente y dolor en el pecho. Esta enfermedad provoca que los pulmones se llenen de líquido, lo que genera una grave dificultad respiratoria y bajos niveles de oxigenación en la sangre. El Instituto de Seguridad del Trabajo (IST) enfatiza que la silicosis es irreversible, lo que hace que la prevención sea el enfoque más efectivo para evitar su desarrollo.
No existe un tratamiento específico para la silicosis, aunque el manejo general puede incluir la prescripción de antitusígenos, broncodilatadores y oxígeno, según sea necesario. MedlinePlus también menciona que en casos de infecciones respiratorias, se pueden recetar antibióticos.

