Un nuevo enfoque en el tratamiento del cáncer ha sido desarrollado por investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias, ubicado en Rejovot, Israel. Este método innovador se centra en aumentar el número de objetivos que pueden ser atacados por el sistema inmunitario, lo que podría mejorar la eficacia de la inmunoterapia en pacientes con cáncer.
Investigación sobre la detección de células cancerosas
El estudio, liderado por la profesora Yardena Samuels, se publicó en la revista Cancer Cell. Los investigadores han encontrado que las células cancerosas a menudo evaden la detección del sistema inmunitario al mostrar muy pocas características que puedan ser identificadas como sospechosas. Esto se debe a que, a diferencia de las células infectadas por virus, que presentan partes virales en su superficie, las células cancerosas pueden no mostrar suficientes señales que las delaten.
El papel de la inmunoterapia
La inmunoterapia de nueva generación se basa en la capacidad del sistema inmunitario del paciente para combatir los tumores. Sin embargo, actualmente, esta terapia solo beneficia a una minoría de los pacientes. Para que la respuesta inmunitaria sea efectiva, los linfocitos T citotóxicos deben ser capaces de reconocer las células cancerosas como entidades extrañas que deben ser erradicadas. Esto ocurre cuando las células cancerosas presentan mutaciones que alteran su síntesis proteica, lo que provoca que el sistema inmunitario las reconozca.
Intervención en el proceso de traducción
El equipo de investigación decidió investigar si podían aumentar el número de dianas para el sistema inmunitario interfiriendo intencionalmente en el proceso de traducción, que es el mecanismo mediante el cual las células producen proteínas a partir de instrucciones genéticas. Durante este proceso, el ribosoma lee la secuencia de ARN y crea proteínas a partir de aminoácidos. La precisión en esta lectura es crucial, y muchas enzimas están involucradas para asegurar que no se omita ninguna letra.
Resultados del estudio
En el contexto del melanoma humano, el equipo, que incluyó a Chen Weller, Dr. Osnat Bartok y Christopher S. McGinnis de la Universidad de Stanford, utilizó ingeniería genética para eliminar ciertas enzimas que garantizan la precisión en la traducción. Esta eliminación provocó que las instrucciones genéticas fueran malinterpretadas, lo que resultó en la producción de proteínas erróneas. Identificaron 34 proteínas cortas que solo se sintetizaban en células cancerosas y que habían sido alteradas, demostrando que algunas de ellas podrían ser efectivas para desencadenar una respuesta inmunitaria contra el cáncer.
Modelo murino y respuesta inmune
La siguiente fase del estudio consistió en examinar si la interrupción del proceso de traducción en un modelo murino provocaría una respuesta inmune eficaz. Al interrumpir la producción de proteínas aberrantes, se activó una población de linfocitos citotóxicos que atacaron el tumor, lo que resultó en un aumento significativo en la penetración y la capacidad de erradicación del tumor.
Desafíos en la inmunooncología
Los investigadores enfrentaron el problema común en la inmunooncología, donde los linfocitos T se agotan y no pueden erradicar el tumor. Para abordar esto, se diseñaron tratamientos que bloquean las señales inmunosupresoras que envían las células cancerosas a los linfocitos T. Se planteó la hipótesis de que, al combinar estos tratamientos existentes con el nuevo enfoque desarrollado, se podría lograr una mayor eficacia en el combate contra el cáncer.
Implicaciones futuras y colaboración internacional
Los hallazgos de este estudio tienen el potencial de impactar el futuro de la inmunoterapia, aunque actualmente los oncólogos tienden a recetar tratamientos basados en las mutaciones presentes en los pacientes. Sin embargo, hay un número limitado de candidatos debido a que las mutaciones pueden ser pequeñas y presentar niveles bajos de enzimas que aseguran la precisión en la presentación de las proteínas.
Además de los avances clínicos, el estudio demuestra la viabilidad de un mecanismo deliberado para mejorar la presentación de proteínas cancerosas. Yardena Samuels afirma que “existen 600 factores diferentes involucrados en las proteínas, y en el futuro, estamos utilizando herramientas de inteligencia artificial para buscar otros factores adicionales que puedan ser relevantes”.
El equipo de investigación también está examinando la posibilidad de aplicar este enfoque a otros tipos de cáncer, como el cáncer de mama, páncreas y colorrectal. Menos del 57% de los tratamientos existentes son efectivos, y solo alrededor del 20% de todos los pacientes se benefician de ellos.
El estudio contó con la participación de varios investigadores de diferentes instituciones, incluyendo a Heyilimu Palashati, Morten M. Nielsen, Weiwen Yang, y otros, y fue apoyado por el Dwek Research Fund, el EKARD, y el Banco de Tumores Weizmann-Brasil.

