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¿Por qué sentimos frío en manos y pies? Descubre las causas y soluciones

Descubre las causas detrás de manos y pies fríos y cómo mejorar tu circulación.
Descubre las causas detrás de manos y pies fríos y cómo mejorar tu circulación.

Sentir manos y pies fríos puede ser incómodo. Conoce las causas y cómo mejorar la circulación sanguínea para evitar esta molestia.

Sentir las extremidades frías, como manos y pies, puede resultar una experiencia incómoda, especialmente en momentos en que se intenta dormir o realizar actividades cotidianas. Esta sensación de frío en las extremidades se produce cuando la temperatura ambiental es baja, lo que obliga al cuerpo a esforzarse por mantener su temperatura normal. Para lograrlo, el corazón bombea sangre hacia los órganos vitales, lo que reduce el flujo sanguíneo hacia las extremidades. Como consecuencia, estas tienden a enfriarse primero, ya que el cuerpo prioriza la protección de sus funciones internas.

Aunque las bajas temperaturas durante el invierno son una causa evidente de esta sensación, existen otras razones relacionadas con la salud que deben ser consideradas. Entre los motivos que pueden provocar que algunas personas sientan frío en las extremidades, además de la temperatura ambiental, se encuentran diversas condiciones fisiológicas. Algunas de estas condiciones incluyen: mala circulación, anemia, diabetes e hipotiroidismo.

Para abordar el problema de la mala circulación sanguínea, el Centro de Medicina Vascular de Estados Unidos sugiere que el primer paso es consultar a un médico. Este profesional será el encargado de diagnosticar el problema y formular un plan de tratamiento adecuado. Además de los posibles medicamentos y procedimientos, el médico también recomendará cambios en el estilo de vida para mejorar la circulación. Realizar ejercicio regularmente, como caminar, nadar o practicar yoga, es una de las recomendaciones. También se sugiere elevar las piernas para reducir la hinchazón y, con la aprobación médica, usar prendas de compresión, que pueden mejorar la circulación en pies y piernas. Dejar de fumar es fundamental, ya que el tabaco empeora la circulación y aumenta el riesgo de enfermedades graves, como infartos y cáncer. Mantener un peso saludable es otro factor clave, ya que el sobrepeso afecta negativamente al sistema vascular. Finalmente, seguir una dieta DASH, que promueve el consumo de alimentos bajos en sodio y procesados, puede ayudar a controlar la presión arterial y mejorar la salud cardíaca. Estos cambios en el estilo de vida, junto con un tratamiento adecuado, pueden marcar una gran diferencia en la salud vascular.

En relación a cómo la diabetes puede provocar la sensación de frío, la Mayo Clinic indica que, aunque es menos común, algunas personas pueden experimentar entumecimiento, lo que implica una pérdida de sensibilidad y hormigueo. Esto ocurre debido a que los niveles elevados de glucosa en sangre interfieren con el funcionamiento adecuado de los nervios. Este síntoma puede manifestarse como escozor en diversas partes del cuerpo, incluyendo brazos y manos. Por su parte, Medline Plus, una fuente de la Biblioteca Nacional de Estados Unidos, explica que la diabetes puede causar daño a los nervios y a los vasos sanguíneos, lo que provoca una disminución en la circulación. Además, las lesiones en estas áreas, como heridas o ampollas, pueden no ser percibidas, lo que podría llevar a complicaciones si no se tratan adecuadamente.

La anemia también puede ser un factor que contribuya a la sensación de frío. Un artículo de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) precisa que el organismo necesita disponer de suficientes glóbulos rojos sanos. Una cantidad reducida de glóbulos rojos se asocia con la falta de hemoglobina, una proteína rica en hierro que tiene la función de distribuir oxígeno por todo el cuerpo. Cuando la hemoglobina es insuficiente, el cuerpo no recibe el oxígeno necesario, lo que puede generar intensa fatiga. Otros síntomas de la anemia incluyen dificultad para respirar, mareos, dolores de cabeza, palidez en la piel y sensación de frío. La forma más común de anemia es la deficiencia de hierro, conocida como anemia ferropénica, que suele aparecer por una ingesta insuficiente de hierro. Es crucial obtener los nutrientes esenciales, como hierro, vitamina B12, ácido fólico y proteínas, a través de una dieta balanceada o mediante el uso de suplementos nutricionales.

El hipotiroidismo, que se refiere a una deficiencia en la producción de hormonas por parte de la glándula tiroides, también puede ser un factor que contribuya a la sensación de frío. Una publicación señala que los síntomas del hipotiroidismo pueden diferir de los de otras afecciones similares. Por esta razón, el diagnóstico no se basa únicamente en los síntomas, sino que también se fundamenta en los resultados de análisis de sangre. Un examen inicial común evalúa el nivel de la hormona estimulante de la tiroides (TSH) en el torrente sanguíneo. Si los niveles de TSH están elevados, se realiza una segunda prueba para medir la hormona tiroidea T4. Si la TSH está alta y la T4 confirma el hipotiroidismo, en ciertos casos también se puede medir la T3 completa para obtener un diagnóstico más preciso.

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