La enfermedad de Aujeszky, una infección viral altamente virulenta que afecta a los perros, ha resurgido con fuerza en Francia, generando un gran sufrimiento animal y preocupación entre veterinarios, cazadores y autoridades. Según un artículo de Paris Match, este brote ha llevado al sacrificio de múltiples animales, mientras se implementan medidas urgentes para evitar su propagación y reducir el impacto en la actividad cinegética, que es fundamental para las tradiciones rurales del país.
Descripción de la enfermedad
La enfermedad, también conocida como pseudorrabia, afecta el sistema nervioso de los perros tras la ingesta de sangre contaminada de jabalíes o cerdos infectados. Veterinarios consultados han destacado que no existe un tratamiento efectivo, y la rápida evolución de la enfermedad conduce inevitablemente a la muerte del animal. Entre los síntomas más perturbadores se encuentran conductas compulsivas y un rascado constante que provoca lesiones autoinfligidas.
Testimonios de cazadores
Mickaël, un cazador de la zona de Dordoña, fue citado en el artículo y relató cómo su perra, Raya, una Bleue Gascogne, presentó estos síntomas hasta que fue sacrificada. Él afirmó: “Llegan a arrancarse partes de la cara”, evidenciando el extremo sufrimiento de los animales afectados. En Villefranche-du-Périgord, donde seis perros fueron sacrificados recientemente, se confirmó que, aunque los resultados de los análisis tardan meses en procesarse, la presentación clínica deja pocas dudas sobre la infección.
Brotes en diferentes regiones
Los brotes de la enfermedad han revelado un aumento en las regiones de Ariège, donde las autoridades ordenaron el sacrificio de 16 perros tras confirmarse la infección. En otro sitio, se reportaron menos de cuatro muertos compatibles con la enfermedad. Para proteger la caza, se inició una campaña de vacunación en esta última región, cubriendo 600 dosis importadas de otros países europeos. La vacuna, diseñada originalmente para cerdos, ofrece una protección limitada, con una eficacia que varía entre el 60% y el 70%, según lo explicado por expertos citados en la revista francesa.
Desafíos en la contención de la enfermedad
Además, la ausencia de una inmunización específica y la disponibilidad de vacunas en el país europeo añaden complejidad a los esfuerzos para contener la propagación de la enfermedad. La profesora Barbara Dufour, de la Escuela Nacional Veterinaria Alfort, explicó a los medios que la enfermedad representa un peligro para los humanos, pero enfatizó la necesidad de tomar precauciones en las zonas donde habitan jabalíes. “No es un simple paseo por el bosque con un perro doméstico que contagiará”, aclaró, instando a los propietarios a vigilar cualquier síntoma sospechoso en sus animales.
Impacto en la biodiversidad y la caza
Sin embargo, el aumento reciente de casos ha generado una mayor preocupación en el sector cinegético, que depende en gran medida de la salud y el desempeño de la caza. Esta situación plantea una amenaza para la biodiversidad, resaltando el delicado equilibrio entre la conservación y las actividades humanas en los entornos rurales. La necesidad de frenar la población de jabalíes plantea interrogantes sobre las implicaciones ecológicas y éticas de estas medidas.
Coordinación y gestión de la zoonosis
Expertos han señalado que es crucial coordinar esfuerzos entre las autoridades y veterinarios para garantizar que las acciones sean efectivas y respetuosas con el medio ambiente. Esto suma a los desafíos ya existentes en la gestión de zoonosis, recordando la importancia de un enfoque integral que combine prevención, investigación y educación, tanto en las prácticas tradicionales como en las que forman parte del tejido cultural de Francia.

