La depresión posparto afecta a muchas madres y padres tras el nacimiento. Conoce sus síntomas, consecuencias y cómo sobrellevar esta difícil etapa.
La llegada de un nuevo ser a la vida de una madre conlleva una serie de emociones intensas y cambios significativos, que pueden manifestarse en diversas formas. Entre estos cambios, se encuentra la posibilidad de experimentar depresión posparto, un trastorno que afecta a algunas mujeres tras el nacimiento de su hijo. Ester Laherrán Cantera, Coordinadora de Salud Mental en Clínicas Bupa Chile, explica que “la depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo que afecta a algunas mujeres después de dar a luz”.
La depresión posparto no se limita a un simple sentimiento de tristeza. Esta condición se caracteriza por una profunda sensación de tristeza, ansiedad y fatiga, así como por la dificultad para establecer un vínculo con el bebé, cuidar de él y disfrutar de la experiencia de la maternidad. Además, puede afectar la capacidad de la madre para cuidar de sí misma. En casos más severos y no tratados, pueden surgir pensamientos de autolesionarse o de hacerle daño al bebé, según indica Unicef.
Un estudio realizado por un grupo de expertas en salud mental, publicado en la Revista Chilena de Pediatría en 2021, analizó a 158 mujeres durante el tercer trimestre de gestación y a los tres y seis meses después del parto. Los resultados revelaron que entre el 41,3% y el 44,3% de las participantes presentaron síntomas de ansiedad elevados, mientras que entre el 13,9% y el 20,9% mostraron síntomas elevados de depresión. Según Unicef, la depresión posparto suele manifestarse entre dos y ocho semanas después del parto, aunque también puede aparecer hasta un año después del nacimiento del bebé.
Respecto a las causas de esta afección, Andrea Cid, psicóloga de IntegraMédica, señala que, aunque no se conoce la causa exacta, se sugiere que existe una relación entre la rápida disminución de las hormonas tras el parto y los cambios físicos y sociales que conlleva la llegada de un hijo. Además, es importante destacar que estas emociones no son exclusivas de las madres; los padres también pueden experimentar síntomas similares. Laherrán menciona que “aunque la depresión posparto es más común en las madres, también puede afectar a los padres, un fenómeno conocido como depresión posparto paterna”. Ambos padres pueden enfrentar un ajuste emocional significativo al asumir el rol de cuidadores principales, lo que puede generar una presión adicional para ser fuertes y brindar apoyo, resultando en una sobrecarga emocional.
Las repercusiones de la depresión posparto no solo afectan a los padres, sino que también pueden tener consecuencias para el bebé. Laherrán advierte que, si el trastorno no se trata adecuadamente, podría impactar el desarrollo emocional y cognitivo del niño, así como interferir en el establecimiento de un vínculo seguro entre madre e hijo. “Podría llevar a problemas de apego y desarrollo emocional en el niño. Además, puede afectar la capacidad de la madre para responder adecuadamente a las necesidades del bebé, lo que puede influir en su bienestar general”, añade. La psicóloga Andrea Cid también menciona que el niño podría enfrentar dificultades en la alimentación, problemas para dormir o dificultades en sus habilidades sociales.
Para abordar la depresión posparto, existen tratamientos que combinan terapia psicológica, apoyo social y, en algunos casos, medicación. Laherrán enfatiza que la decisión de utilizar fármacos debe ser considerada cuidadosamente. “Es importante que la decisión de medicar sea tomada cuidadosamente, considerando los posibles efectos secundarios y siempre en combinación con la terapia psicológica”, explica. Además, cualquier tratamiento debe contar con el consentimiento y la validación de la madre. La terapia puede incluir técnicas para fortalecer la conexión con el bebé y fomentar la autoaceptación y el autocuidado.
El entorno cercano de la madre juega un papel crucial en su recuperación. Es fundamental que las personas a su alrededor escuchen y validen sus emociones. “El entorno debe ser comprensivo, paciente y no juzgar”, señala Laherrán. Un ejemplo de esto es la experiencia de la conductora de televisión Millaray Viera, quien compartió en una entrevista cómo su ex pareja le recomendó buscar ayuda tras padecer depresión posparto.
Además, es esencial que el entorno se encargue de los cuidados del bebé, permitiendo que la madre o el padre dispongan de tiempo para descansar y recuperarse. “En esta etapa es necesario priorizar el descanso, darse tiempo todos los días para sí misma (aunque sea media hora), salir con amistades y pareja, obtener ayuda en las tareas domésticas, entre otras”, complementa Cid. Desde una perspectiva más amplia, la terapia grupal entre mujeres que atraviesan situaciones similares puede ser una opción valiosa para sobrellevar la depresión posparto. Laherrán indica que “puede ser extremadamente beneficioso. Los grupos de apoyo permiten a las mujeres compartir sus experiencias, sentirse comprendidas y recibir apoyo emocional de personas que realmente entienden lo que están viviendo”. Este tipo de interacción puede ser un complemento significativo a la terapia individual, ofreciendo un sentido de comunidad y validación emocional.

