Medir biomarcadores en sangre a mitad de vida puede ayudar a las mujeres a identificar su riesgo de eventos cardiovasculares importantes. Conoce más sobre este avance.
Un estudio reciente ha revelado que la medición de tres biomarcadores en la sangre durante la mediana edad puede ofrecer a las mujeres una visión más clara sobre su riesgo de sufrir eventos cardiovasculares significativos, como infartos y derrames cerebrales. Esta investigación fue publicada en el New England Journal of Medicine y presentada en una conferencia de la Sociedad Europea de Cardiología en Londres. Se considera un avance importante en la prevención de enfermedades cardíacas, que son la principal causa de muerte en Estados Unidos. Según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en 2021, aproximadamente 310,000 mujeres perdieron la vida debido a problemas cardiovasculares, lo que representa una de cada cinco muertes en este grupo. Sin embargo, muchas de estas mujeres no son conscientes de su riesgo cardiovascular.
Los exámenes utilizados en este estudio son innovadores y están ampliamente disponibles. El Dr. Paul Ridker, director del Centro Cardiovascular del Hospital Brigham and Women’s, explicó que estas pruebas son económicas, con costos que oscilan entre 10 y 12 dólares cada una. Los biomarcadores evaluados en la investigación fueron el colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad), conocido comúnmente como “colesterol malo”; la proteína C-reactiva de alta sensibilidad (PCR); y la lipoproteína (a) [LP(a)]. Este estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, involucró un seguimiento de casi 40,000 participantes durante un período de 30 años, comenzando a principios de la década de 1990. Los participantes tenían, en promedio, 55 años al inicio del estudio, aunque algunas mujeres tenían apenas 40 años. Aproximadamente el 4% de las participantes tenía antecedentes de diabetes, un factor que contribuye a la acumulación de grasas en las arterias y que ha sido un indicador clásico de riesgo cardíaco.
La PCR es una medida de la inflamación persistente en los vasos sanguíneos, que puede ser una respuesta del sistema inmunológico y un indicativo de riesgos subyacentes. Por su parte, la LP(a) es una grasa hereditaria que puede acumularse en el torrente sanguíneo y formar placas que obstruyen las arterias de manera similar al LDL. Los resultados del estudio mostraron que los niveles elevados de estos biomarcadores, especialmente cuando se consideran en conjunto, son predictores robustos de eventos cardiovasculares a largo plazo. Por ejemplo, las mujeres con niveles altos de estos biomarcadores tenían un 70% más de probabilidades de experimentar un evento cardíaco en comparación con aquellas que presentaban niveles bajos. Asimismo, se observó un aumento del 36% y del 33% en el riesgo asociado a la PCR y la LP(a), respectivamente. El impacto es notable cuando se consideran los biomarcadores en conjunto, ya que se presentaron en un número significativo de casos de derrame cerebral, incluso en ausencia de alguno de los biomarcadores.
El Dr. Ridker destacó la importancia de que los médicos integren estos biomarcadores en la atención primaria de las mujeres, ya que pueden proporcionar indicaciones tempranas críticas sobre la salud cardiovascular. A pesar de que existen medicamentos que pueden ayudar a reducir y controlar la inflamación, como la colchicina, que se utiliza tradicionalmente para tratar la gota, no hay medicamentos aprobados específicamente para la LP(a), aunque varios están en fase de prueba.
Gina Lundberg, cardióloga preventiva y directora clínica del programa de Cardiología para Mujeres en la Universidad de Emory, enfatizó que muchos médicos ordenan estas pruebas de forma rutinaria, lo que puede llevar a la pérdida de información valiosa sobre la salud cardiovascular de las mujeres. La educación sobre la importancia de estos biomarcadores podría cambiar el enfoque en la atención de la salud de las mujeres. Sonia Tolani, codirectora de Columbia, señaló que los calculadores actuales tienden a subestimar el riesgo cardiovascular en las mujeres, lo que puede ser una limitación, especialmente considerando la predominancia de participantes blancas en el estudio y la necesidad de reconocer factores específicos que afectan la enfermedad cardíaca en diferentes grupos demográficos.

