Un estudio reciente sugiere que el autismo no se debe a conexiones defectuosas con la amígdala, desafiando hipótesis previas sobre el trastorno.
Un estudio reciente sobre imágenes cerebrales ha llegado a la conclusión de que el autismo no se origina a partir de conexiones defectuosas con la amígdala, una estructura cerebral que juega un papel fundamental en el procesamiento de emociones y señales sociales. Esta investigación desafía una hipótesis predominante que sostenía que las personas con trastorno del espectro autista (TEA) presentan conexiones neuronales deficientes en ciertas áreas del cerebro, incluida la amígdala.
Los investigadores llevaron a cabo un análisis utilizando resonancias magnéticas de alta calidad en un total de 488 individuos, de los cuales 212 eran diagnosticados con autismo. El enfoque del estudio se centró en la conectividad cerebral que se manifestaba cuando los participantes estaban en reposo, es decir, sin realizar ninguna tarea específica. Los hallazgos revelaron que la variación promedio en la conectividad cerebral era similar entre los individuos con autismo y aquellos sin el trastorno. Además, los resultados mostraron que las subregiones específicas de la amígdala no presentaban diferencias significativas entre ambos grupos.
Dorit Kliemann, profesora asistente de ciencias psicológicas en la Universidad de Iowa y una de las investigadoras principales, destacó que “es importante tener en cuenta que concluimos que la conectividad es generalmente típica, y que el cambio atípico es, en el mejor de los casos, débil y poco confiable”. Este hallazgo sugiere que las diferencias en la conectividad cerebral que se habían observado en estudios anteriores podrían no ser tan marcadas como se pensaba.
El estudio ha sido publicado en la revista American Journal of Psychiatry, y los investigadores han señalado la necesidad de realizar más investigaciones utilizando escáneres cerebrales para comprender mejor las diferencias neurobiológicas asociadas con el autismo. En un comunicado de prensa de la Asociación Americana de Psiquiatría, se enfatizó que “debe realizarse investigación sobre escáneres para comprender las diferencias”, y se calificó esta línea de investigación como “una inversión que vale la pena priorizar si queremos delinear los sustratos neurobiológicos del autismo”.
Este estudio representa un avance significativo en la comprensión del autismo y su relación con la conectividad cerebral, sugiriendo que las teorías anteriores sobre la amígdala y su papel en el trastorno pueden necesitar ser reevaluadas.

