
Un viaje conmovedor por Estados Unidos, donde la amistad y la autoaceptación se entrelazan en un documental que explora la identidad y la empatía.
Un viaje por carretera a través de los Estados Unidos se presenta como un testimonio de la autoaceptación y el compañerismo en el conmovedor documental titulado “Will & Harper”. En esta producción, el actor y comediante Ferrell, junto a su viejo amigo Steele, quien recientemente se declaró trans, emprenden una búsqueda para reencontrarse con el país que ambos aman, viajando en un Jeep con paneles de madera. La relación entre Ferrell y Steele se remonta a hace tres décadas, cuando ambos trabajaron en “Saturday Night Live”, donde descubrieron una conexión especial como almas gemelas en el ámbito de la comedia.
La filmación de este documental comenzó en 2023, y Steele, de 61 años, ha estado atravesando su transición de género durante la pandemia. Durante este proceso, ha confiado en sus amigos y familiares, compartiendo sus miedos y dudas, así como su optimismo hacia el futuro. Sin embargo, la aceptación del mundo hacia su identidad pesa considerablemente sobre Steele. A lo largo de su viaje, que incluye paradas en comedores y bares para charlar con los lugareños, Steele expresa su amor por el país, aunque se siente insegura ante la creciente transfobia y la legislación anti-trans. Según la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles), se han introducido un récord de 510 proyectos de ley estatales anti-trans.
El recorrido de 17 días, que va desde Nueva York hasta California, tiene como objetivo no solo visitar lugares significativos para Steele, sino también fomentar un descubrimiento mutuo entre los dos amigos. A medida que avanza su viaje, se plantean preguntas difíciles sobre la evolución de su amistad. Ferrell, conocido por su trabajo en “Anchorman” y “Talladega Nights”, actúa como un amortiguador y compañero que ayuda a Steele a navegar por espacios que ya no se sienten tan acogedores.
El documental es dirigido por Josh Greenbaum, conocido por “Barb and Star Go to Vista Del Mar”. A lo largo de la película, se presentan despedidas de figuras como Tina Fey y Seth Meyers, aunque el enfoque no se centra en adornos que puedan darle un brillo premeditado o atractivo mainstream. Las apariciones de otros comediantes, como Forte y Molly Shannon, son momentos dulces en esta búsqueda, mientras que una encantadora canción principal coescrita e interpretada por Kristen Wiig podría tener potencial para una carrera en los premios Oscar.
La sincera curiosidad y las conmovedoras confesiones de los protagonistas mantienen el ritmo de la película, que se centra en la seguridad de su amistad de casi 30 años. Un pequeño equipo de filmación sigue a Ferrell y Steele, con cámaras montadas en el auto que capturan discretamente sus interacciones, como si fueran moscas en el parabrisas. Los chistes nunca cesan, y los dos amigos improvisan durante paradas en lugares como Washington, D.C. y Las Vegas, donde Ferrell se disfraza de manera ridícula para disfrutar de la noche en la ciudad.
La química afectuosa entre Ferrell y Steele es evidente, y es un placer observar cómo disfrutan de momentos simples, como devorar Pringles en un estacionamiento de Walmart, discutir sobre cerveza barata o lanzarse bombas en la piscina de un motel. La autenticidad de su relación se mantiene, dejando de lado los trucos y centrándose en momentos serios. A lo largo de su viaje, se desarrollan intercambios conmovedores, que incluyen conversaciones sobre la familia, la compañera trans de Steele en Peoria, Illinois, y extraños en un bar de motociclistas en Oklahoma, decorado con banderas de Trump y confederadas. Estas interacciones positivas pueden desafiar las expectativas de los espectadores.
Sin embargo, también hay momentos de tensión y miedo. Steele comparte su temor al ser rechazada por las personas que encuentra en el camino, reconociendo que, a pesar de su privilegio por la fama, el viaje también la coloca en situaciones angustiosas. En varias ocasiones, se enfrenta a la falta de respeto, como cuando se presenta ante el gobernador de Indiana, Eric Holcomb, mientras están sentados en primera fila en un juego de los Pacers, solo para descubrir más tarde que él apoya la legislación anti-trans. Ambos se sienten visiblemente incómodos en una churrasquería en Texas, donde Ferrell, vestido de manera peculiar como Sherlock Holmes, se encuentra con miradas frías y comentarios transfóbicos.
A lo largo de la película, se comparten momentos sobrios y experiencias desgarradoras, donde Steele revela su dolor y odio hacia sí misma mientras viajan por el Desierto Mojave. A pesar de la crudeza de algunas situaciones, el documental mantiene un tono accesible y vulnerable, mostrando que, aunque las cosas se pongan difíciles, el viaje traza una hoja de ruta hacia la empatía y la aceptación. El verdadero destino que les espera al final de su odisea es un reflejo de su travesía a través de todo el país.