El consumo de vino en Argentina ha alcanzado niveles mínimos históricos, lo que se atribuye principalmente a la caída en las ventas de productos masivos como el Tetra Brik y las damajuanas. Esta situación se ve influenciada por la crisis económica, ya que el vino no es considerado un producto de primera necesidad, lo que lleva a los consumidores a optar por alternativas más asequibles. Sin embargo, a pesar de esta tendencia negativa en el consumo, la calidad del vino argentino ha mejorado notablemente, con la producción de exponentes de alta calidad que destacan en la historia vitivinícola del país. Además, los espumosos nacionales están ganando reconocimiento, no solo por la llegada de la temporada festiva, sino también por la evolución en su elaboración.
Consumo de vino y su relación con la economía
El consumo de vino en Argentina ha mostrado una tendencia a la baja, alcanzando mínimos históricos. Este fenómeno se explica en gran medida por la disminución de las ventas de productos de bajo costo, como el Tetra Brik y las damajuanas. La crisis económica ha llevado a los consumidores a priorizar sus gastos, relegando el vino a un segundo plano, ya que no es considerado un producto esencial. Esta situación ha llevado a que muchos opten por alternativas más económicas en sus hogares.
Mejora en la calidad del vino argentino
A pesar de la caída en el consumo, el panorama para el vino argentino no es completamente negativo. En los últimos años, se ha observado una notable mejora en la calidad de los vinos producidos en el país. Los enólogos argentinos están elaborando algunos de los mejores exponentes de la historia vitivinícola nacional. Esta evolución en la calidad se refleja en la producción de espumosos que, aunque su estacionalidad ha aplanado, sigue teniendo un pico en diciembre, coincidiendo con las festividades de fin de año. Durante este período, el brindis y las reuniones sociales aumentan, lo que genera una mayor demanda de espumosos.
Características de los espumosos argentinos
La calidad de los espumosos argentinos se debe en gran parte a la precisión en la cosecha, que se realiza de manera temprana, en enero, para asegurar una acidez total inferior a 10 g/l y un potencial alcohólico aproximado de 12 grados. Las regiones vitivinícolas que permiten alcanzar estos niveles de calidad son clave, ya que el manejo de las plantas y los suelos es fundamental. La altitud y la amplitud térmica de las zonas de cultivo contribuyen a crear condiciones óptimas para la producción de vinos frescos y de calidad. Las regiones como el Valle de Uco y la Patagonia son reconocidas por la elaboración de espumosos de alta calidad.
Variedades de uva y métodos de elaboración
Entre las variedades de uva que se utilizan para la producción de vinos espumosos, el Chardonnay y el Pinot Noir son las más destacadas, ya que ofrecen ventajas significativas sobre otras variedades. Estas uvas son protagonistas en la elaboración de espumosos de renombre mundial, como los de Champagne, y demuestran que Argentina también puede ser una alternativa viable en este ámbito. Los espumosos pueden ser elaborados como blends, utilizando 100% de Chardonnay o 100% de Pinot Noir, y sus características son indiscutibles, ofreciendo vinos jóvenes y complejos.
Existen dos métodos principales para la elaboración de espumosos: el método Charmat, que utiliza grandes tanques de acero inoxidable presurizados para preservar los aromas frutales, y el método Champenoise, que implica una segunda fermentación en botella. Este último método es reservado para espumosos de mayor calidad y puede requerir un tiempo de crianza en lías que varía entre 24 y 70 meses, dependiendo del estilo del vino. A medida que pasa el tiempo, los espumosos pueden perder frescura en sus notas frutales, pero ganan en texturas cremosas y profundidad en boca.
Categorías de dulzor en espumosos
Los espumosos también se clasifican según su nivel de dulzor, que puede ser Nature, Brut, Extra Brut, Demi Sec y Dulce. A excepción del espumoso Nature, los demás estilos pueden tener un toque de dulzor que se añade a través de un licor de expedición, lo que ayuda a redondear el vino y disimular la acidez, aportando un toque distintivo. Es importante considerar el presupuesto y el tipo de evento al elegir un espumoso, ya que la comida será el centro de atención y el espumoso debe tener la estructura adecuada para acompañar la comida.
Temperatura de servicio y recomendaciones
La temperatura de servicio es un aspecto clave en la presentación de los espumosos. Se recomienda sacar el vino de la heladera y mantenerlo en una frapera con agua y hielo hasta que el cuello de la botella esté sumergido. Durante la época de calor, las copas pueden atemperarse fácilmente, por lo que es importante asegurarse de que el vino llegue frío a la mesa.
Entre las recomendaciones de espumosos argentinos se encuentran el Navarro Correas Correas de Mendoza, que se ofrece a un precio de $14,000 y es elaborado por la joven enóloga Alejandra Riofrío, quien ha superado el desafío de hacerse cargo de bodegas tradicionales en Argentina. Este espumoso es conocido por su carácter frutado, ideal para eventos multitudinarios. Otro destacado es el Sauvignon Par de Gustavo Agostini, que se vende a $40,000 y es un espumoso de base 100% Agostini, elaborado por un enólogo con experiencia en el emprendimiento familiar de Dom Perignon. Este vino sorprende por sus notas de levadura y madurez, con un paladar limpio y persistente.
El Rosell Boher Rosé de Los Árboles, que cuesta $52,600, es elaborado por el enólogo Alejandro “Pepe” Martínez y se caracteriza por su frescura y notas frutales que recuerdan a las cerezas. Este espumoso, elaborado mediante el método Champenoise, es ideal para acompañar carnes rojas. Por último, el Flor Nature de la Bodega Flor, que se ofrece a $21,000, es un espumoso frutado con un ligero tono cobrizo, perfecto para disfrutar con una picada gourmet.

