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El Talmud y el presente: ¿están realmente unidos los destinos de pobres y ricos?

Explorando la conexión entre la riqueza y la pobreza a través del Talmud en la actualidad.
Explorando la conexión entre la riqueza y la pobreza a través del Talmud en la actualidad.

La Torá, obra revolucionaria, protege a los desposeídos y promueve la justicia social con leyes que desafían el machismo y el poder. Conoce su impacto.

La Torá, que constituye la Biblia judía, se presenta como una obra de gran relevancia y transformación en diversos aspectos. Entre sus numerosas leyes, algunas resultaron ser radicalmente innovadoras para su tiempo, hace milenios. Un ejemplo notable de esta revolución ética es la atención especial que se ordena prestar a las viudas, huérfanos y extranjeros, en un contexto histórico caracterizado por un fuerte machismo. En este texto sagrado, los desposeídos y desfavorecidos ocupan un lugar central. A diferencia de otras culturas en las que las deidades respaldaban a los poderosos, el Dios de la Biblia hebrea se preocupa por aquellos que se encuentran en situaciones vulnerables, como los huérfanos, quienes carecen de apoyo económico, los extranjeros marginados y, por supuesto, los pobres.

Las regulaciones que protegen a los pobres son muy específicas. Por ejemplo, se establece que los jornaleros deben recibir su salario cada día sin retraso en el pago. Si un deudor solo tiene una prenda de ropa que ha entregado como garantía a un acreedor, esta debe ser devuelta al caer la noche. Además, se permite que los pobres recojan las espigas caídas en los bordes de los campos ajenos. Existe también una regla especial que establece la remisión de deudas cada siete años. Según el texto, “Cada año harás remisión. En esto consiste la remisión: todo aquel que dio préstamo a su prójimo, perdonará al deudor. No exigirá a su prójimo o hermano, porque habrá sido proclamada por el SEÑOR” (Deuteronomio 15:1-2). Este séptimo año, conocido como shmitá, no solo servía para dejar descansar la tierra, sino que también era un mecanismo para evitar que las propiedades se agotaran por un uso excesivo a lo largo de los siglos.

Al igual que los seres humanos tienen la obligación de descansar una vez a la semana, la tierra también tiene su propio Shabat. Si las deudas contraídas se acumulan indefinidamente, esto podría convertirse en un peso insoportable que llevaría a la esclavitud. La idea de la remisión es, por tanto, un concepto innovador que permite que todos tengan la oportunidad de comenzar de nuevo. Sin embargo, el texto también advierte sobre la posibilidad de que los prestamistas se abstengan de ayudar a los necesitados al acercarse el séptimo año, ya que podrían pensar: “Está cerca el séptimo, la remisión” y, por lo tanto, mirar con desdén a su hermano necesitado. Esta preocupación por la generosidad se refleja en la instrucción: “Sin falta le darás, aunque te duela hacerlo, porque ello te bendecirá el SEÑOR”.

En algún momento de la historia, se observó que los ricos dejaron de prestar a los pobres, quienes sabían que sus deudas serían perdonadas. Para abordar este problema, el sabio Hilel, que vivió en el siglo I de nuestra era, ideó una solución legal. Su propuesta era audaz, ya que buscaba un fin social noble, pero implicaba desafiar la Ley Bíblica. Esta creación se conoció como Prosbul, un mecanismo que permitía a los prestamistas ricos recuperar su dinero de los deudores pobres sin el riesgo de perderlo al llegar el año de remisión.

El funcionamiento del Prosbul se basaba en la idea de que los documentos de crédito debían ser entregados a un tribunal rabínico. De esta manera, el acreedor no estaba obligado a “perdonar” la deuda, ya que esta se encontraba en manos del tribunal. La etimología de la palabra prosbul es incierta, aunque se sugiere que proviene del griego. El rabino Adin Steinsaltz indica que el término “prosbole” significa “transferir”, lo que se relaciona con el mecanismo de evitar el perdón de la deuda. El Talmud ofrece otra interpretación, que es igualmente interesante: “Por Bulei Butei. Son ricos… Butei pobres”. Esto implica que la institución beneficiaba a ambos lados, permitiendo que los ricos recuperaran su dinero y los pobres tuvieran acceso a préstamos.

Esta narrativa plantea dos ideas significativas. La primera invita a reflexionar sobre cómo la noble intención de redistribuir la riqueza puede, en ocasiones, resultar en su destrucción, afectando a los más desprotegidos. La segunda idea plantea una pregunta sobre si es posible que, en medio de miradas “políticamente rentables”, los destinos de los diferentes grupos estén interconectados. ¿Puede el desarrollo de un pueblo requerir una perspectiva que reconcilie y proteja los intereses de ambos lados?

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