En los momentos oscuros, la amistad entre Robin Williams y Christopher Reeve brilla como un faro de fortaleza. Un homenaje a su conexión y resiliencia.
En los momentos más difíciles de la vida, la verdadera amistad se convierte en una fuente de fortaleza que brilla con una intensidad especial. Este es el caso de Robin Williams y Christopher Reeve, cuyo vínculo ejemplifica el poder del apoyo emocional en tiempos de crisis. La conexión entre estos dos icónicos actores se destaca con particular claridad en el contexto de la trágica caída que dejó a Reeve cuadripléjico en 1995, tras sufrir un accidente de equitación que lo paralizó desde el cuello hacia abajo. Esta noticia conmocionó al mundo y cambió para siempre la vida del actor que encarnó al Hombre de Acero, conocido en Hollywood.
El documental “Super/Man: The Story” llegará a los cines este año y recuerda la lucha de Reeve por superar la desesperación inicial que le provocó su diagnóstico. Además, el filme rinde homenaje a su resiliencia y a su transformación en un activista por los derechos de las personas con discapacidad. Williams fue uno de los pilares anímicos en la vida de Reeve; fue el primero en llegar al hospital para visitarlo tras el accidente. Will, el hijo de Christopher, compartió con la revista PEOPLE que el comediante logró arrancarle carcajadas a su padre al “entrar en personaje” y actuar como si fuera un proctólogo ruso. “Nadie podía hacerse presente como lo hacía él, con amor y humor”, comentó Will, quien ahora trabaja como periodista.
Williams y Reeve se conocieron en la década de 1970, cuando eran estudiantes en la escuela de teatro Juilliard. Esta etapa estuvo marcada por la enérgica y cómica personalidad de Williams. Reeve recordó en su memoria cómo fue su primera impresión de Williams: “Llevaba camisetas tie-dye y pantalones deportivos, y hablaba a toda velocidad. Era como un globo que había sido inflado y liberado inmediatamente. Lo observé asombrado mientras rebotaba por los pasillos de las aulas. El adjetivo ‘enérgico’ quedaba corto”.
Will también mencionó en la revista estadounidense que su padre y sus amigos tenían una relación singular. “Tenían a alguien que debería haber brillado en el cine, pero lo que realmente brilló fue el respeto mutuo que siempre existió entre ellos, eso nunca vaciló”, afirmó.
El documental, producido por Words + Pictures, construye una visión integral de la vida de Reeve, abarcando tanto su carrera actoral como las limitaciones impuestas por su accidente. A pesar de las muchas características admirables que se explorarán en la película, también se expondrán las vulnerabilidades que enfrentó al intentar recuperarse. “Queríamos contar la historia completa de mi padre y no hacer una pieza de propaganda endulzada”, afirmó Matthew, el hijo de Christopher, quien contribuyó con material de archivo para la película.
Según relatan los seres queridos de Reeve, su relación con su padre era tensa. Este era un académico estricto que parecía estar insatisfecho con los logros de su hijo. Este conflicto interno, junto con el hecho de que Reeve fue encasillado en su papel de Superman, son elementos importantes en el relato. El documental también profundiza en las relaciones amorosas significativas en la vida de Reeve, incluyendo a Gae Exton, la madre de sus hijos, y a Dana, su segunda esposa, quien se convirtió en un pilar fundamental tras el accidente.
La película se estrenará en salas selectas estadounidenses del 21 al 25 de septiembre. La fecha de exhibición en América Latina aún no ha sido confirmada.
