La inminente batalla en el universo de Pandora estará marcada por el regreso de Mick Scoresby, interpretado por Brendan Cowell, quien emerge una vez más como figura central en Avatar: Fuego y Cenizas. Después de perder un brazo en un enfrentamiento con Tulkun Payakan, Scoresby deja atrás su identidad como cazador motivado por la ganancia y se embarca en una cruzada eminentemente personal. Así lo reveló en una entrevista exclusiva con la revista Empire. En la película anterior, El camino del agua, Scoresby encarnó a los Tulkun, criaturas marinas inteligentes de Pandora, cuya principal motivación era el interés económico. Sin embargo, el duelo que terminó con la pérdida de su brazo transformó radicalmente la visión y misión del personaje dentro de la narrativa. Esta herida se convierte en el detonante de una metamorfosis psicológica y física del antagonista humano.
Un cambio radical se presenta en la participación de Scoresby, quien se aleja completamente de los antiguos intereses materiales. “No está aquí por el viento, el cabello, las risas o el dinero esta vez”, afirmó Cowell en un diálogo que resalta el giro dramático en la brújula interna del personaje. La venganza se convierte así en el único motor que impulsa a Scoresby, quien percibe la magnitud del rechazo ancestral que le tienen los habitantes de Pandora. “Perdió la última pelea, sabe que existe ese odio generacional hacia él, es personal”, explicó Cowell, refiriéndose a la naturaleza peligrosa de este adversario. Scoresby ya no actúa por diversión, sino que su sed de desquite lo vuelve impredecible y agresivo. La racionalidad da paso a un enemigo destinado a romper límites y desafiarse tanto moralmente como físicamente.
La violencia extrema y la fortaleza inesperada de su actitud evolucionan hacia una destructividad manifiesta. “Es destructivo. Y cuanto quiere hacer, probablemente sea poco violento también”, reconoció Cowell, al perfilar su personaje anterior, que se caracteriza por una mayor brutalidad y disposición a llevar sus acciones al extremo. Además, se adelanta que Scoresby, lejos de representar una simple limitación, podría transformarse en alguien aún más temible. Cowell ironizó al afirmar: “Todos hemos estado ahí, ¿verdad? Menos unos cuantos enfadados”. Esta aparente debilidad empieza a delinearse como posible, sugiriendo que desarrollará recursos y estrategias inesperadas para enfrentar a sus adversarios.
El nuevo eje de tensión en la saga Avatar siempre ha girado en torno a los conflictos entre humanos liderados por Jake y Neytiri. La relación de Lo’ak, hijo de Jake, y los combates fueron claves en la entrega anterior, aportando nuevas dimensiones a la narrativa general. Con un villano que tiene un deseo renovado de venganza, la narrativa alcanza niveles inéditos y promete redefinir alianzas y enemistades. Mientras crece la expectativa por el estreno, la posibilidad de que Scoresby se transforme en una herramienta formidable suma un elemento extra de imprevisibilidad al relato. Su determinación feroz retoma la promesa de nuevos enfrentamientos y riesgos que colocan al personaje en el centro de la tormenta.
El vengador plantea preguntas sobre el resentimiento y la capacidad de adaptación ante la adversidad. En esta nueva entrega, James Cameron explora estos temas a través de la violencia y el dolor, donde la reinvención personal alimenta una historia que mantiene en vilo a los seguidores. En este contexto, la evolución de Scoresby consolida uno de los principales atractivos del próximo capítulo. La transformación y la incertidumbre de sus métodos refuerzan una trama repleta de acción, emociones y sorpresas, asegurando que será un hito en la franquicia.

