La detección de mentiras es un tema complejo que ha sido objeto de estudio en diversas disciplinas. Según la Real Academia Española (RAE), una mentira se define como una “expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, piensa o siente”. Este concepto, sin embargo, se entrelaza con la percepción de la verdad y la creencia del receptor. En un artículo de la revista Entrepreneur, se menciona que es probable que alguien nos haya mentido en el transcurso del día, e incluso que nosotros mismos hayamos dicho alguna mentira.
La complejidad de detectar mentiras
Pamela Meyer, autora del libro Liespotting: Técnicas probadas para detectar engaño, expone en su charla TED que las personas mienten entre 10 y 200 veces al día. A pesar de la frecuencia con la que se producen estas mentiras, la tarea de detectarlas es complicada. La revista Entrepreneur destaca que no se trata solo de lo que se dice, sino de cómo se dice. La expresión facial y el lenguaje corporal de una persona a menudo pueden indicar si está mintiendo, aunque también es posible que se produzca un engaño a través de las palabras que utilizan.
Frases reveladoras y patrones de comportamiento
Es importante señalar que el uso de ciertas frases puede ser una pista para identificar a alguien que está mintiendo. Sin embargo, estas frases deben ser consideradas junto con otras señales. Una de las formas más comunes de detectar mentiras es cuando la persona repite la pregunta que se le ha hecho. Este comportamiento puede ser un intento de ganar tiempo para formular una respuesta adecuada. En ocasiones, las personas que mienten piden que se repita la pregunta, lo que puede indicar que no han entendido o que están tratando de evitar responder directamente.
Otra táctica común entre quienes mienten es el uso de generalizaciones radicales. Estas personas tienden a evitar proporcionar información concreta y, en su lugar, ofrecen detalles vagos. Durante las entrevistas, esto se puede notar porque evitan contar la historia completa, exageran sus habilidades o desarrollan relatos sin detalles específicos. Además, suelen hacer declaraciones que suenan convincentes, aunque el efecto real de sus palabras puede ser contrario a la verdad.
Indicadores de engaño
Las personas que mienten a menudo utilizan frases como “cuidado” o bajan la voz al pedir aclaraciones, diciendo cosas como: “¿qué quieres decir?” o “¿significa eso?”. Estas expresiones pueden ser indicativas de que están tratando de cubrir algo. También es común que utilicen calificativos para justificar sus argumentos, como “por recuerdo” o “realmente pienso que…”. Aunque estas señales no son pruebas definitivas de que alguien esté mintiendo, pueden servir como guías para identificar comportamientos sospechosos.
Además, las evasiones y los adornos en los detalles pueden ser indicadores de que una persona se está distanciando de la verdad. Cuando alguien evita rendir cuentas por sus acciones, es probable que se aparte de la historia, utilizando menos referencias a sí mismo y evitando pronombres como “yo” o “mío”. En lugar de refutar directamente una acusación, pueden recurrir a respuestas evasivas, como “no haría tal cosa” o “solo hice…”.
Reacciones defensivas y cambios de tema
Otro indicio de que alguien puede estar mintiendo es cuando reacciona de manera rápida y defensiva, mostrando enfado o herida. Estas personas a menudo intentan invalidar los argumentos de quienes les cuestionan, buscando eliminar cualquier duda que pueda poner en entredicho su credibilidad. Si la conversación continúa y la persona intenta cambiar de tema de manera cautelosa y evasiva, esto puede ser una señal de que está ocultando algo.
Finalmente, es importante tener en cuenta que el uso excesivo de ciertas frases o comportamientos puede generar sospechas. Las personas que intentan ganar tiempo o que se sienten presionadas pueden dar indicaciones de que están mintiendo, lo que puede ser un factor a considerar en la evaluación de la veracidad de sus declaraciones.

