Un hombre británico, tras sufrir un dolor abdominal, fue diagnosticado con cáncer colorrectal en etapa 4, lo que cambió drásticamente su vida. Matt Eamer, de 44 años, experimentó un intenso dolor en su estómago poco después de celebrar el segundo cumpleaños de su hijo Alex en septiembre de 2020. Este dolor, descrito como “punzante”, persistió durante varios días, lo que llevó a Matt a buscar atención médica. Inicialmente, los médicos le recetaron medicamentos y lo dieron de alta, pero el malestar continuó.
Su esposa, Sarah, de 41 años, decidió llevarlo de urgencia al Hospital East Surrey, ubicado en Surrey, Inglaterra. Allí, los exámenes médicos revelaron que Matt tenía una “gran obstrucción” en el intestino grueso. La cirugía realizada para remover la masa obstruida confirmó un diagnóstico devastador: Matt padecía cáncer colorrectal avanzado en etapa cuatro.
El diagnóstico de cáncer en etapa 4 fue un golpe duro para Matt, quien tuvo que someterse a seis meses de agotadora quimioterapia. Sin embargo, durante una operación en marzo de 2021 para remover parte de su hígado, los cirujanos descubrieron que el cáncer se había diseminado. Además, se identificó que Matt tenía una mutación en el gen BRAF, un cambio genético que puede provocar un crecimiento celular descontrolado, lo que llevó a los médicos a concluir que su “cáncer se formó y creció muy rápido”.
Matt recordó el momento en que recibió la noticia de su diagnóstico: “Todavía recuerdo la voz de la persona que llamó y me dijo: ‘el plan para tu diagnóstico ha cambiado’”, comentó al medio local Birmingham Mail. Los médicos le informaron que enfrentaba “meses de vida” y le comenzaron a administrar un tratamiento recién aprobado que incluía inmunoterapia con infusiones de Cetuximab y tabletas de Encorafenib.
“Me dijeron: ‘estamos hablando de meses, no de años, desde el punto de vista de la supervivencia’”, explicó Matt. La situación fue tan impactante que él describió el momento como “una escena dramática de película”. Matt relató que fue un cambio decisivo cuando le informaron que el cáncer había avanzado y que se probarían nuevos medicamentos. Su esposa, Sarah, se derrumbó en el piso al escuchar la noticia.
A pesar de las adversidades, Matt respondió de manera positiva al tratamiento. Cinco años después de su diagnóstico, no muestra rastro de cáncer, aunque continúa con su medicación. Las imágenes médicas realizadas después de medio año mostraron “ausencia de cáncer”, y actualmente sigue recibiendo infusiones cada dos semanas.
Matt, quien también es padre de dos niños, ha compartido que el futuro que le espera es incierto: “Nunca voy a saber realmente cómo será mi futuro”, confesó.

