
Inflamación sistémica de bajo grado: un fenómeno inmunológico que puede afectar la salud. Aprende a prevenirla con una dieta antiinflamatoria y hábitos saludables.
La inflamación sistémica de bajo grado es un fenómeno que se manifiesta de manera sutil pero constante en el organismo. A diferencia de la inflamación aguda, que se presenta de forma evidente tras un traumatismo, como un golpe en el codo que provoca hinchazón y dolor, la inflamación de bajo grado no siempre es tan perceptible. Esta respuesta inmunológica puede ser desencadenada por diversos factores, incluyendo una alimentación inadecuada, el estrés, la falta de sueño y la exposición a contaminantes ambientales.
Desde una perspectiva de salud, es crucial entender que la inflamación sistémica de bajo grado puede contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas. Estas incluyen condiciones como la diabetes tipo 2, que pueden llevar a complicaciones cardiovasculares, así como procesos neurodegenerativos que pueden resultar en demencias. Además, se ha observado que este tipo de inflamación está asociado con ciertos tipos de cáncer, como el de mama y el de colon.
Para prevenir la inflamación sistémica de bajo grado, se recomienda adoptar una dieta antiinflamatoria. Esta dieta debe incluir una abundante cantidad de frutas y verduras, que son ricas en antioxidantes. Los ácidos grasos omega-3 son también fundamentales en este contexto, ya que poseen propiedades antiinflamatorias. Estos ácidos se encuentran en pescados grasos como el atún, la caballa y las sardinas, así como en fuentes de grasas saludables como el aceite de oliva.
El manejo adecuado del sueño es otro aspecto esencial para reducir la inflamación. Un descanso adecuado durante la noche contribuye a la salud general del organismo. En cuanto a los alimentos que pueden ayudar a combatir la inflamación crónica, se destacan aquellos que son ricos en antioxidantes, fibras y vitaminas. Por ejemplo, los frutos rojos, como los arándanos, las frutillas, las grosellas y las moras, son especialmente recomendados debido a su alto contenido de fitoquímicos, antocianinas y ácido elágico, que poseen propiedades antiinflamatorias. Estudios han demostrado que el consumo de estas bayas está relacionado con un menor riesgo de enfermedades cardíacas, Alzheimer y diabetes.
Otras frutas que pueden ser beneficiosas incluyen las manzanas y las peras, que son ricas en polifenoles, pectinas y fibras. Las cerezas también son altamente valoradas por sus propiedades antiinflamatorias. Además, los cítricos, como las mandarinas, naranjas, limones y limas, son excelentes fuentes de vitamina C y del complejo B, lo que contribuye a la salud del corazón.
Es igualmente importante reducir el consumo de alimentos procesados que contienen azúcares añadidos, ya que estos pueden agravar la inflamación. Incorporar estos alimentos de manera diaria puede ayudar a mejorar la salud general y a mitigar los efectos de la inflamación sistémica de bajo grado.
El doctor Daniel López Rosetti, médico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y presidente de la Sección Estrés de la World Federation for Mental Health (WFMH), ha abordado estos temas en sus obras, como “Emoción sentimientos” (Ed. Planeta, 2017) y “Equilibrio. Cómo pensamos, cómo sentimos, decidimos. Manual usuario” (2019), entre otros.