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Monjas cannábicas: “La vida monasterial es muy estricta, pero aquí cada una es una individua”

Monjas cannábicas: una vida de disciplina y libertad individual en el monasterio.
Monjas cannábicas: una vida de disciplina y libertad individual en el monasterio.

Las Hermanas del Valle, activistas del cannabis en California, desafían estigmas y promueven la agricultura sostenible. Conoce su historia y filosofía.

Habitan en un campo donde tienen trabajos designados y en las noches todas cenan juntas. Se denominan ‘Las Hermanas del Valle’. No son monjas, sino un grupo que ha existido en California durante una década. A pesar de su comportamiento, se distancian de los cánones de la religión católica. Christine Meeusen, quien se identifica como sister Kate, comparte su perspectiva: “Cuando el Congreso de Estados Unidos declaró que la pizza era un vegetal para hacer que los desayunos de escuela de nuestros hijos parecieran más saludables de lo que son, yo declaré que era una hermana”.

En una conversación entre Kate, de 64 años, y Camilla, de 36, dos de las integrantes de esta ‘congregación’, se revela cómo han desarrollado su espacio. Kate ha ganado notoriedad y ha sido vista posando con armas como parte de su activismo. Ella explica: “Empecé a ir como hermana a protestar. Y terminó con el lanzamiento de las Hermanas del Valle. Nos parecía como las Beguinas, que en la Edad Media obtenían su propia propiedad, hacían su propia agricultura y no se asociaban con ninguna religión. Empezamos a crear algo que era más antiguo que aquello de las hermanas católicas hacen, algo que era antiguo y preexistente, antes de las hermanas católicas”.

Aunque hoy son conocidas por su relación con la marihuana, no siempre estuvieron involucradas en este ámbito. Camilla menciona que “mi hermana Kate empezó hace 10 años. Comenzó como activista en el Movimiento Occupy. Así que básicamente es así que desarrollamos el vestuario que usamos. Con el tiempo empezó a trabajar con la industria de cánnabis y fue entonces que desarrolló los productos CBD”.

El 19 de octubre, las Hermanas del Valle, también conocidas como ‘Weed nuns’, participarán en la tercera Feria Profesional de la Industria del Cannabis, THC Expo 2024, que se llevará a cabo en Estación Mapocho. Kate expresa su interés en comprender mejor la situación legal en Chile, afirmando: “Tendré que entender un poco mejor dónde está Chile con sus leyes y su regulación. Pero mi mensaje general siempre es el mismo. Necesitan apoyar a las mujeres en el negocio y necesitan ayudar a los pequeños agricultores. En Estados Unidos las pequeñas farmacias están en peligro porque las grandes corporaciones están comprando todo. Nosotras hemos logrado mantener vivo nuestro negocio por una década”.

Una de las metas de las Hermanas del Valle es eliminar el estigma asociado al consumo de cannabis. Kate señala: “Creo que lo hemos logrado. Hemos llegado al punto en los Estados Unidos en el que no queremos que las hermanas fumen por las cámaras, pero estamos bien con eso en México. En otros lugares donde todavía es un gran problema y todavía no hay acceso seguro”. Además, comparte experiencias sobre los problemas legales que han enfrentado en su país debido a su actividad. “¿Hay una traducción para eso? En Norteamérica es ‘Cese y desista’. Vienen de la ley. Ese es el tipo de orden que recibes del gobierno. Tengo tantas de ellas que podría usarlas para papel en mi baño o cubrir un baño completo. Hemos tenido muchos problemas. Nuestros problemas no eran policías golpeando nuestras puertas, eran las garantías que llegaban. Debes parar de hacer lo que haces porque no es legal. Y así, uno a uno, mientras los recibíamos, teníamos que lidiar con ellos. Eso se va pagando con dinero en multas, en tarifas”, explica.

Kate continúa relatando que comenzaron su actividad antes de que existieran regulaciones para su negocio. “Empezamos antes de que las leyes estuvieran, antes de que tuvieran tarifas para nuestro negocio. Así que estábamos haciendo lo que siempre hacemos. Y, boom, dicen que aquí tienes que parar. Ahora tenemos tres licencias del estado. Una es para los cosméticos. Esa es nuestra SAP. Una es para la comida humana y otra es para la comida animal. Así que tenemos tres licencias de la agencia de alimentos y drogas del estado de California”.

A pesar de haber regularizado su negocio, enfrentan recelos por parte de algunas personas. Sin embargo, han ido ganando aceptación con el tiempo. Kate menciona: “Hace 10 años, cuando empezamos, tuvimos problemas, pero siempre con viejos hombres blancos que no saben nada sobre catolicismo y no han estado en la iglesia jamás. A ellos les enoja y les indigna nuestra existencia. Siempre han sido los viejos hombres blancos, son los únicos. Por otro lado, hemos recibido regalos y cartas de hermanas católicas de todo el mundo. Hemos sido muy apoyadas. Ellas son amables con nosotras”.

Aunque no tienen una creencia religiosa establecida, las Hermanas del Valle poseen un credo propio que consta de ocho puntos. Kate explica: “Nuestra primera premisa es que debemos organizar nuestras vidas de acuerdo a los ciclos de luna. La segunda es que reconocemos que la inteligencia humana nos da una responsabilidad única hacia nuestro medio ambiente y buscamos vivir en armonía con la gente y la naturaleza. La tercera es que reconocemos una profundidad de poder que es más grande que nosotros. Aquí es donde ponemos nuestros creencias espirituales. Creemos que hay otro lado. Lo que el individuo quiera poner en ese otro lado, es su propósito. Ese es parte de nuestro sistema de creencias. Pero más allá de eso, eso es todo lo que sentimos que nadie sabe en este tiempo de la tierra. Que hay otro lado y eso es todo”.

Para integrarse a la comunidad, las hermanas utilizan un sistema en línea a través de Patreon. “Tenemos un proceso en Patreon, ahí hay un enlace. Puedes pagar $5, descargar nuestro libro, que es una compilación de seis años de ceremonias y tiene todos los principios de la hermandad. Después de eso, podemos hacer una entrevista contigo y dependiendo de eso y dependiendo de tus intereses y todo, podemos avanzar o no”, explican. Kate añade: “Tienes 30 días para obtener una copia gratuita de nuestros creencias y para llenar un cuestionario. Ahí es donde decimos quienes somos. Luego, la Hermana Camilla y Hermana Halla tendrán una conversación con la postulante, como lo estamos haciendo aquí, y descubrirán su interés. ¿Quieren vivir con nosotros? ¿Quieren abrir su propia hermandad en su cornero del mundo? ¿O solo quieren pasar un poco de tiempo en la planta para descubrir si esta bien o no? Todos los casos son diferentes. Todos llegan a nosotros con necesidades únicas y de diferentes lugares del mundo. Pero básicamente usamos Patreon como un lugar para recoger esa información. Así, si extendemos esa invitación, sabemos a quién estamos hablando”.

En cuanto a su distancia con las monjas convencionales, Kate aclara que no creen en un dios tradicional. “No ponemos un dios masculino o un dios femenino. Esa es una creencia individual. Reconocemos que todos tenemos un mundo exterior y un mundo espiritual. Trabajamos para controlar las fuerzas dentro de nosotros que causarían daño a otros o a la naturaleza. Siempre estamos conscientes del pasado, presente y futuro. Estamos contra aquellos que buscan poder a través de la sufrimiento de otros. Y también respetamos todos los sistemas de creencias excepto aquellos que claman que son la única manera”.

La vida en comunidad de las hermanas es diferente a la de las religiosas tradicionales. Kate explica: “Todas tenemos que hacer muchas cosas en este momento, porque la economía está mala. Hacemos la cocina, la limpieza, sacamos la basura, alimentamos a los animales, hacemos la medicina y trabajos de oficina. Todos tenemos nuestro propio horario. Sí nos sentamos a comer cada noche. Así que estamos juntas para nuestros alimentos y para nuestros servicios de la nueva luna y de la luna completa. Pero además de eso, hacemos lo que yo llamo la práctica de vivir solos-juntas. Eso significa que hay mucho tiempo para ser tu propia persona y no tienes gente encima tuyo”.

Sobre la percepción de su estilo de vida por parte de sus familias, Kate menciona que al principio su madre pensó que había perdido la razón, pero con el tiempo llegó a entender su propósito. Camilla, por su parte, relata que su familia respetó su decisión de vivir como hermana, aunque su madre, que es cristiana, nunca estuvo de acuerdo con el uso de cannabis.

En cuanto a la situación económica, Kate señala que las ganancias han disminuido. “Vendemos alrededor de 350 mil dólares al año de esta planta, pero antes era cuatro veces eso. Antes de la pandemia lográbamos generar hasta 1.1 mil millones. Entonces tenemos menos que antes. Hemos pasado un largo viaje de corte de costos, consolidación y tratando de sobrevivir a estos tiempos muy difíciles”. Además, expresa su deseo de expandir su negocio a otros países: “Esperamos que cuando crezcamos en otros países, como Chile y Uruguay y otros países que están interesados en tener hermanas allí, poder tener nuestros productos crecidos y venderlos sin el bloqueo de Estados Unidos”.

Finalmente, las hermanas explican que los ingresos generados se utilizan principalmente para cubrir los gastos de la comunidad. “Tratamos de pagar para la propiedad y asegurar más viviendas para las hermanas. Ese es nuestro objetivo. Hemos conseguido asegurar propiedades, eso es algo bueno”.

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