
El periodista Sergio Rojas ha abordado la controversia que lo enfrentó con el animador Rafael Araneda, relacionada con la adopción de su hijo menor. En una reciente emisión del programa “Zona de Estrellas”, Rojas confirmó que el conflicto ha sido completamente resuelto tras un acuerdo entre ambas partes. “Les quiero decir que existió un acuerdo entre las partes; eso ya está absolutamente finiquitado”, afirmó Rojas, quien también indicó que el asunto ha sido zanjado en el ámbito judicial.
La polémica se desató a mediados de 2025, cuando Rojas cuestionó públicamente las motivaciones detrás de la adopción de Benjamín Araneda, lo que provocó una fuerte reacción de la familia y llevó a acciones legales. Durante su intervención, el periodista subrayó que ha ofrecido disculpas en múltiples ocasiones. “Se dieron las disculpas públicas; yo lo había hecho antes televisivamente y también se hizo de manera más privada y eso ya está absolutamente subsanado”, explicó, refiriéndose a un proceso que incluyó tanto gestos públicos como conversaciones fuera de cámara.
Más allá de las implicaciones legales, Rojas reflexionó sobre sus comentarios, reconociendo el error cometido. “Hay un reconocimiento de mi parte y esto, más allá de lo legal, tiene que ver con lo personal, de hacer una reflexión, de tener cuidado con las formas, de no volver a hablar de un menor”, afirmó. En este sentido, fue claro al asumir la responsabilidad de sus palabras: “Me parece también que fue un error mío en primera persona, de verdad lo digo”. Además, calificó como “absolutamente innecesario” haberse referido a un menor de edad, lo que marca un cambio significativo en su postura.
Finalmente, Rojas aclaró que el caso no tendrá mayores repercusiones judiciales en su contra y explicó que optó por no referirse antes al tema porque “fue absolutamente innecesario (…) pasó hace harto rato, yo no lo había querido contar porque me parecía que no era necesario”. Con estas declaraciones, el periodista dio por cerrado un episodio que generó un amplio debate en el ámbito del espectáculo nacional.