Los gatos, al ver a sus dueños, suelen estirarse, un comportamiento que revela tanto su necesidad de relajación como su deseo de interacción social.
Los felinos, conocidos por su naturaleza independiente y su afición al descanso, a menudo dedican gran parte de su día a dormir. Sin embargo, cuando un gato se encuentra con su dueño, su primera reacción puede ser estirarse, un gesto que tiene múltiples significados. Según un artículo de Desconecta de EuropaPress, este estiramiento no solo ayuda a los gatos a relajar sus músculos y mejorar la circulación sanguínea, sino que también puede ser una forma de saludo y una expresión de confianza.
Los expertos explican que “si un gato ve a su dueño y se estira, esto puede interpretarse como un saludo, expresión de confianza o incluso una invitación al juego”. Este comportamiento es significativo, ya que al estirarse, el gato expone partes vulnerables de su cuerpo, lo que indica que se siente seguro en su entorno. Además, un estudio mencionado por los especialistas de Musky sugiere que este acto puede ser una señal de que el gato busca interacción social, especialmente después de haber estado solo por un tiempo.
Otro comportamiento que también refleja la confianza y el cariño de los gatos hacia sus dueños es el frotarse contra ellos al regresar a casa. Esta acción, que derrite a muchos amantes de los felinos, es una forma en que los gatos marcan su territorio y se familiarizan con su entorno a través del olfato. Al impregnar su olor en sus dueños, los gatos no solo demuestran afecto, sino que también buscan entender mejor su espacio y las personas que lo habitan.

