
La separación de Francisca Merino y Andrea Marocchino, anunciada en agosto de este año tras casi siete años de relación, ha generado diversas especulaciones sobre las causas del quiebre, incluyendo rumores de una posible infidelidad por parte del empresario italiano. Aunque estas versiones no han sido confirmadas por los protagonistas, esta semana se ha revelado la supuesta identidad de la mujer que habría estado involucrada en la ruptura: Belén Muñoz Hinrichsen, psicóloga laboral, quien habría sido presentada a Andrea a través de amigos en común.
En el contexto de esta separación, se ha destacado un gesto significativo de Andrea Marocchino hacia Francisca Merino. A pesar de su ruptura, se ha informado que el empresario ha continuado apoyando económicamente a la actriz, quien se quedó viviendo en la casa que compartían. Según lo expuesto por la panelista Pamela Díaz en el programa ‘Hay que decirlo’, “A mí me comentaron que, cuando ellos se separaron, porque ya no están viviendo juntos, ella se quedó viviendo en la casa donde vivía con él”.
Díaz añadió que, aunque se trata de una ayuda temporal, considera que la actitud de Andrea es digna de reconocimiento: “Me dijeron que él todavía se hacía cargo de los gastos de esa casa hasta diciembre. Me pareció bacán, un gallo educado. No son sus hijos, pero me parece un gallo bien, si es que es así. Eso me contaron”.
Francisca Merino es madre de tres hijos —Dominic, Amanda y Chloé—, fruto de su matrimonio con su exesposo Claudio Labbé. La actriz ha mencionado en ocasiones anteriores que sus hijos desarrollaron un fuerte vínculo con Andrea Marocchino, lo que añade una capa de complejidad a la situación actual.
La revelación de la supuesta infidelidad y el gesto de apoyo económico de Andrea han captado la atención de los medios y seguidores de la pareja, quienes continúan interesados en el desenlace de esta historia personal.