La influencia del encuadre en la toma de decisiones y su impacto en la percepción de la información.
La percepción de la longitud de las líneas puede ser engañosa. En un video se plantea la pregunta sobre cuál de dos líneas es más larga, y la respuesta intuitiva podría ser que la línea inferior es la más larga. Sin embargo, esto no es correcto. La línea inferior tiene sus extremos dirigidos hacia afuera, lo que puede inducir a la percepción de que es más larga. En realidad, ambas líneas son de la misma longitud.
Este fenómeno visual se relaciona con el tema de la toma de decisiones, que se aborda en el programa “No debí hacer eso”, donde se discuten las decisiones que tomamos y cómo podemos mejorarlas. En este contexto, se introduce el concepto de “framing effect” o efecto de encuadre. Este efecto se refiere a la tendencia de las personas a percibir la información de manera diferente según la forma en que se presenta. Cuando la información se presenta de manera positiva, es más probable que las personas elijan esa opción, mientras que si se presenta de manera negativa, tienden a rechazarla.
Por ejemplo, si una persona está considerando comprar una camiseta que cuesta $150, puede encontrar dos carteles en diferentes tiendas. Uno dice “descuento del 20%” y el otro “te devolvemos $30”. A pesar de que ambos ofrecen el mismo beneficio, es probable que la persona elija entrar en la tienda que ofrece la devolución de $30, ya que esta cantidad es más tangible y se presenta de manera más positiva en términos de ahorro inmediato.
Otro ejemplo se presenta a través de un personaje conocido, Bart Simpson, quien desea ser elegido presidente de su centro de estudiantes. Compite contra Martin, quien es su opuesto. Bart es un mal estudiante y tiene una reputación negativa. Martin, para contrarrestar esto, utiliza un eslogan que dice: “Un voto por la anarquía”, lo que resalta un aspecto positivo de su candidatura frente a los demás estudiantes.
La razón detrás de esta tendencia a elegir opciones en función de cómo se presentan se puede atribuir a varios factores. En primer lugar, el cerebro humano busca ahorrar energía y tiende a seguir sesgos que son más fáciles de procesar. En segundo lugar, las emociones juegan un papel crucial; las emociones positivas como el optimismo y la esperanza pueden influir en la toma de decisiones, mientras que las emociones negativas como la ansiedad y la desesperanza pueden llevar a la aversión a la pérdida.
Daniel Kahneman y Amos Tversky han investigado ampliamente sobre cómo las pérdidas afectan nuestras decisiones. Por ejemplo, un médico podría presentar un tratamiento para una enfermedad de la siguiente manera: “Si eliges este tratamiento, tienes un 70% de probabilidad de curarte”. En contraste, podría decir: “Hay un 30% de probabilidad de que no pase nada y sigas con la enfermedad”. En este caso, la mayoría de las personas elegiría la primera opción, a pesar de que ambas presentan la misma probabilidad de éxito.
Para combatir el efecto de encuadre en la toma de decisiones, se sugieren algunos consejos: es importante reflexionar sobre los pros y los contras de cada decisión y tomarse el tiempo necesario para considerar las opciones antes de decidir.

