Thomas Jolly, director artístico de París-2024, reflexiona sobre su experiencia en los Juegos y su deseo de dirigir un pequeño teatro tras la ceremonia.
“Tengo el sentimiento del deber cumplido”, expresó Thomas Jolly, quien se desempeña como director artístico de las ceremonias de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París 2024. En una entrevista realizada al finalizar el espectáculo de música electrónica que cerró la ceremonia de clausura de los Paralímpicos en el Stade de France, Jolly manifestó su deseo de dirigir un “pequeño teatro para 50 espectadores” tras haber experimentado la intensa atención mediática global que rodea a estos eventos.
Durante la conversación, Jolly compartió su satisfacción y agotamiento después de haber dedicado dos años de su vida a la preparación de París 2024. Al ser preguntado sobre los momentos que más le impactaron, destacó la imagen de la “nube azul, blanca y roja”, que representa la bandera de Francia, sobre el puente Austerlitz, que fue decorado como un teatro para el inicio de la primera ceremonia. También mencionó el encuentro entre la cantante Aya Nakamura y la Guardia Republicana, describiéndolo como una sinergia que encapsulaba todo lo que se quería mostrar. Además, hizo referencia a las coreografías de Alexander Ekman durante la apertura de los Paralímpicos, que incluyeron a bailarines con muletas y remos.
En cuanto a su experiencia olímpica, Jolly reflexionó sobre su trayectoria como director y la importancia de su trabajo en el avance de diversas cuestiones individuales. Señaló que la ceremonia fue vista por 25 millones de personas solo en Francia, lo que le permitió a cada uno de los participantes recibir visibilidad y reconocimiento, lo que consideró un aspecto extremadamente político. “Hay unidad, orgullo, formar parte de algo grande”, afirmó, añadiendo que ha recibido numerosos mensajes que expresan que “algo pasó” durante el evento.
Respecto a la lluvia que acompañó la inauguración de los Juegos, Jolly recordó que el 26 de julio fue un día emotivo para él, ya que lloró debido a las circunstancias. Sin embargo, se sintió revitalizado por la potencia del espectáculo. En relación a la herencia que dejarán las ceremonias, destacó que las artes escénicas, especialmente la danza, la ópera y el circo, fueron honradas, y expresó su esperanza de que se haya mostrado el arte como un espectáculo vivo. “Si los poderes públicos tienen un papel unificador, la cultura de Francia lo necesita, pues mejor”, agregó.
Jolly también abordó el tema de la campaña de ciberacoso que sufrió tras la inauguración, en la que se presentó una escena titulada “Festividad”, que incluía a un grupo en una larga mesa, con drag queens, evocando representaciones de la última cena de Jesús con sus apóstoles antes de la crucifixión. Al respecto, comentó que los ataques fueron duros y que personalidades como el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, hicieron eco de estas críticas, lo que él consideró irracional. “Hoy ya pasó”, afirmó, cuestionando cómo podían pensar que su intención era reírse de la religión católica, dado que la escena estaba consagrada a Notre-Dame en París. Jolly denunció los ataques, subrayando que la discriminación es un delito.
Finalmente, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de preparar eventos para el invierno de 2030, que se llevarán a cabo en los Alpes franceses, Jolly respondió con humor: “Ahora diría no… ¡No tengo más ideas!” Sin embargo, también mencionó que, aunque parezca extraño, ahora tiene muchas ganas de trabajar en espectáculos para un público más pequeño.

