La filosofía de vivir en el presente, conocida como carpe diem, se centra en aprovechar el único momento que realmente existe, dejando atrás las preocupaciones del pasado y la ansiedad por el futuro. Sin embargo, esta idea, cuando se lleva al extremo, puede resultar contraproducente. Para profundizar en este concepto, Infobae consultó a expertos que analizan sus implicaciones en la vida cotidiana y en la salud mental.
La importancia del presente según los expertos
El doctor Marcelo Toyos, secretario científico de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), reflexionó sobre la relevancia de vivir en el presente en el contexto actual. En su diálogo con Infobae, Toyos afirmó: “En los tiempos que vivimos, lo importante es el presente, porque el pasado ya pasó y el futuro es una suposición. No sabemos siquiera si va a existir”. Esta afirmación resalta la naturaleza efímera del tiempo y cómo, estrictamente hablando, el futuro no existe en el momento presente.
Toyos también mencionó que, aunque el presente es un buen deseo, es humano no estar completamente desarticulado de la proyección hacia el futuro. “Estamos construyendo y reconstruyendo, aunque supongamos que las cosas fueron de una manera. El futuro cambia, y tampoco es una realidad fija”. En su análisis, el experto destacó que hay “situaciones patológicas y problemáticas donde alguien está atrapado en el pasado”, lo que puede manifestarse en condiciones como la depresión o la melancolía. Esto puede llevar a una persona a sentirse paralizada por el temor y la expectativa, lo que resulta en una experiencia angustiante.
El equilibrio entre el presente y el futuro
Toyos también sugirió que vivir en el presente no debe ser una excusa para ignorar el futuro. “Es bueno pensar en el presente, pero también es necesario proyectar. El esfuerzo por esa proyección vale la pena, aunque no debemos tomarlo demasiado en serio”. En este sentido, el filósofo y docente de la UBA, Esteban Ierardo, analizó el impacto de los sueños incumplidos en la vida de las personas. Según Ierardo, “la nostalgia por lo que no se ha cumplido puede llevar a un desajuste en la capacidad de centrarse en el presente”. Este desajuste puede ser perjudicial, ya que el dolor del pasado puede desviar la celebración del presente.
Ierardo también destacó la importancia de detenerse y reflexionar sobre la vida. “Nuestro veloz modo de vida no permite detenerse y repensarse desde una nueva posibilidad o un nuevo comienzo, lo que nos da la oportunidad de elegir otro camino”. Esta reflexión es esencial para recuperar la conexión con el presente y liberarse de la repetición del pasado.
La nostalgia y su papel en el bienestar emocional
Por su parte, la doctora Mirta Goldstein, presidenta de la APA, abordó la dificultad de definir el presente, que a menudo se siente como algo “inaprehensible” y que se esfuma. Goldstein enfatizó que es crucial disfrutar del presente y transformarlo en un plan para el futuro. “La nostalgia, el apresuramiento y la incertidumbre son una combinación que puede ser perjudicial si se proyecta permanentemente”. Sin embargo, cuando disfrutamos del presente, podemos equilibrar nuestras emociones y experimentar tanto la risa como el llanto.
Goldstein también resaltó que cada persona vive en un estado de inconsciencia superpuesta, donde se coagulan diferentes realidades. “Quien cree excesivamente en el futuro desconoce la condensación actual de diferentes realidades; entonces, ese sujeto es parte de la misma”.
Investigaciones sobre la nostalgia y el bienestar
Recientes investigaciones han destacado el papel de la nostalgia como un factor clave en el bienestar emocional y social. Un estudio publicado en el Personality and Social Psychology Bulletin encontró que la nostalgia actúa como un potente estímulo para la participación en rituales, meditaciones cotidianas y reuniones familiares anuales. Estas prácticas no solo refuerzan los lazos sociales, sino que también aumentan la percepción de significado y contribuyen a la transmisión de tradiciones entre generaciones.
Además, un trabajo analizó cómo los recuerdos positivos pueden mejorar la satisfacción subjetiva y fomentar la gratitud. Los hallazgos de estos estudios indican que la nostalgia tiene un impacto emocional significativo, influyendo en el afecto positivo y negativo, y mejorando la satisfacción general de las personas. En dos experimentos realizados con adultos jóvenes, los investigadores observaron que el efecto nostálgico depende de la valencia del evento recordado, evaluada a través de ejercicios guiados mediante videos. Ambos estudios resaltan la importancia tanto del individuo como del colectivo en la consolidación de rituales emocionales.

