
El Gran Café Tortoni, ícono de Buenos Aires desde 1858, ofrece un viaje a la Belle Époque con su historia, arte y ambiente único. Ven y vive la tradición.
El Gran Café Tortoni se erige como un ícono de la cultura cafetera en Buenos Aires, siendo considerado el café más antiguo de la ciudad que aún se encuentra en funcionamiento. Su apertura se remonta al año 1858, aunque inicialmente se ubicaba en una esquina noroeste de Esmeralda y Rivadavia. El establecimiento fue fundado por un francés llamado Jean Touan, quien decidió rendir homenaje a la capital francesa al adoptar su nombre. En la década de 1980, el café se trasladó a su actual ubicación en Rivadavia 826, donde ha mantenido su esencia a lo largo de los años.
El Gran Café Tortoni no solo es un lugar para disfrutar de un café, sino que también se ha convertido en un símbolo cultural de la ciudad. Su ambiente evoca la Belle Époque, un periodo de esplendor y sofisticación en Buenos Aires. La inauguración de su nueva fachada, diseñada por el arquitecto noruego Alejandro Christophersen, tuvo lugar el 26 de octubre de 1894. Esta fecha fue reconocida oficialmente por la Legislatura porteña en el año 2000, al declarar el 26 de octubre como el Día de los Cafés de Buenos Aires.
El café ocupa la planta baja y un sótano de un edificio de tres pisos que cuenta con balcones franceses. En su primer nivel se encuentra la Academia Nacional del Tango, y el establecimiento alberga un gran salón y varias salas que llevan los nombres de destacados artistas como Alfonsina Storni, César Tiempo y Eladia Blázquez. Esta última sala era el antiguo sector donde se jugaba al billar, y el mobiliario original, que incluye mesas de roble y mármol, se conserva hasta el día de hoy.
Desde 1926 hasta 1943, el subsuelo del café fue conocido como la Peña, un lugar de encuentro que atrajo a diversas personalidades, siendo liderada por el reconocido artista Benito Quinquela Martín. Durante este tiempo, el café se convirtió en un punto de encuentro para artistas, políticos y científicos, quienes dejaron su huella en la historia del lugar. La lista de personalidades que han visitado el Gran Café Tortoni es extensa y variada, reflejando su importancia en la vida cultural de la ciudad.
En el contexto del siglo XX, se menciona la historia de Rosaura, una joven que frecuentaba el café mientras realizaba compras en la Casa Wright, un prestigioso bazar inglés. Rosaura, de clase alta, solía salir acompañada de Casimiro, un joven ranquel que había sido prisionero durante la “Conquista del Desierto”. A pesar de su juventud, Casimiro se convirtió en un asistente protector de Rosaura, lo que le permitió desenvolverse en los círculos sociales de la ciudad, incluyendo confiterías y teatros.
El café, con su amplia disposición y su ambiente acogedor, ofrecía a Casimiro la oportunidad de poner en práctica su don de la vista, una habilidad que le permitía percibir las intenciones de quienes lo rodeaban. Esta capacidad, heredada de su familia, le resultaba útil en un entorno donde las apariencias podían ser engañosas. A medida que observaba a los visitantes del café, Casimiro se mantenía alerta ante posibles intereses ocultos, utilizando su aguda percepción para proteger a Rosaura de cualquier amenaza.
La historia del Gran Café Tortoni es un reflejo de la rica cultura y la compleja historia social de Buenos Aires, donde se entrelazan las vidas de sus visitantes y la evolución de la ciudad a lo largo del tiempo. Este emblemático café continúa siendo un punto de referencia en la vida cultural de la capital argentina, atrayendo a locales y turistas por igual, quienes buscan experimentar su legado histórico y su atmósfera única.