El cineasta francés Bertrand Blier, conocido por su estilo provocador y su contribución al cine artístico, falleció a la edad de 85 años. Blier fue un destacado director y guionista que dejó una huella indeleble en la industria cinematográfica de Francia, especialmente durante las décadas de 1970 y 1980. Su obra más emblemática, Les Valseuses (1974), no solo lanzó la carrera de la superestrella Gérard Depardieu, sino que también se convirtió en un clásico de culto que exploró temas de sexo y crimen a través de la historia de dos jóvenes delincuentes.
Un inicio controvertido en el cine
La película Les Valseuses, cuyo título en jerga francesa se traduce como “testículos”, fue adaptada de una novela homónima escrita por Blier. La traducción al inglés, “Going Places”, fue más recatada en comparación con el original. La trama se centra en un relato subversivo que sigue a dos jóvenes que se embarcan en una vorágine de sexo y crimen. Este filme marcó el inicio de una fructífera colaboración entre Blier y Depardieu, quien más tarde describiría al director como “mi actor favorito, mi hermano alter ego”. La película fue considerada moralmente ambigua y sus escenas, a menudo brutales y vulgares, desafiaron las normas sociales de la época.
Reconocimientos y éxitos posteriores
El éxito de Les Valseuses permitió a Blier salir de la sombra de su padre, Bernard Blier, un reconocido actor de la posguerra. A lo largo de su carrera, Blier continuó explorando la inquietud masculina frente a la liberación femenina, un tema recurrente en su filmografía. Su película Trop belle pour toi (1989) fue aclamada por la crítica y considerada por el New York Times como “una comedia romántica excepcionalmente rica”. Esta obra le valió varios premios en el Festival de Cannes, así como cinco premios César, el equivalente francés del Óscar, incluyendo el de mejor actriz para Carole Bouquet, quien interpretó a su esposa en la vida real.
Un estilo único y provocador
Blier irrumpió en el panorama cinematográfico en un momento en que los directores de la Nueva Ola francesa estaban perdiendo ímpetu. Sus comedias negras, que a menudo presentaban personajes marginales como villanos, policías corruptos y prostitutas, fueron consideradas únicas e inclasificables. El director se describía a sí mismo como un iconoclasta, burlándose de las normas sociales y explorando temas tabú como la homosexualidad y las relaciones familiares problemáticas en películas como Tenue soirée (1986) y Beau Père (1982).
Desafíos en la última etapa de su carrera
A pesar de su éxito en las décadas de 1970 y 1980, Blier enfrentó una serie de fracasos comerciales en los años 1990 y 2000, lo que dificultó la obtención de financiamiento para sus proyectos cinematográficos. Sin embargo, en 2010, regresó al surrealismo con Le Bruit des glaçons, una película que aborda la vida de un escritor alcohólico interpretado por Jean Dujardin, quien lidia con su enfermedad y reflexiona sobre su vida.
Legado y contribuciones al cine
Blier nació justo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, en el suburbio parisino de Boulogne-Billancourt. Comenzó su carrera como asistente de dirección y en 1963 dirigió su primer largometraje, Si yo fuera espía. Sin embargo, no fue hasta 1974 que alcanzó el reconocimiento con Les Valseuses, que emparejó a Depardieu con otro de sus actores rebeldes favoritos, Patrick Dewaere. En 1978, ganó el Óscar a la mejor película extranjera por Préparez vos mouchoirs, una comedia de ménage-à-trois que nuevamente contó con la actuación de Depardieu y Dewaere.
El estilo de Blier, que combinaba el absurdo con el realismo, dejó una marca en el cine francés y su obra sigue siendo objeto de estudio y admiración. Su enfoque provocador y su habilidad para abordar temas complejos lo consolidaron como una figura clave en la historia del cine francés.

