Dos mujeres perdieron la vida trágicamente tras negarse a utilizar chalecos salvavidas mientras se encontraban a bordo de una lancha que posteriormente se hundió en las costas de Brasil. Este incidente, que ocurrió el 29 de septiembre, fue dado a conocer en octubre y ha generado una gran atención mediática debido a las circunstancias que rodearon la decisión de las víctimas de no seguir las instrucciones de seguridad.
Detalles del accidente
Las víctimas han sido identificadas como Aline Moreira de Amorim, de 37 años, y Beatriz Tavares, de 27 años. Ambas mujeres se encontraban en una lancha rápida que transportaba a seis personas de regreso a la costa tras una fiesta celebrada en un yate mar adentro. La embarcación, sin embargo, tenía una capacidad máxima de cinco pasajeros, lo que generó problemas de estabilidad y capacidad.
El accidente tuvo lugar en las aguas de la Garganta del Diablo, un área conocida por sus corrientes y condiciones marítimas desafiantes. Según el capitán de la lancha, quien fue interrogado por las autoridades, las dos mujeres se negaron a usar los chalecos salvavidas, argumentando que su uso podría arruinar sus selfies y afectar su bronceado.
Testimonios y declaraciones
El comisario de policía de Sao Vicente, Marcos Alexandra Alfino, declaró que “algunos no querían ponérselos porque se estaban haciendo selfies”, refiriéndose a los testimonios proporcionados por el capitán de la embarcación. Este último también mencionó que había recibido instrucciones de transportar a seis creadores de contenido, a pesar de que la lancha no estaba diseñada para tal cantidad de pasajeros.
Debido a la sobrecarga, la lancha no pudo manejar las olas, lo que resultó en que los pasajeros fueran arrojados al agua mientras la embarcación se hundía. El capitán intentó rescatar a todos, pero las dos mujeres se negaron a usar los chalecos salvavidas, lo que complicó aún más la situación.
Recuperación de los cuerpos
Tras el trágico suceso, el cuerpo de Beatriz Tavares fue recuperado por los Bomberos Marítimos de Brasil después de que su cuerpo quedara a la deriva en el mar. En cuanto a Aline Moreira de Amorim, su cuerpo fue encontrado arrastrado por la corriente en la costa de la playa de Itaquitanduva, a varios kilómetros del lugar del accidente, una semana después del incidente.
Este trágico evento ha puesto de relieve la importancia de seguir las normas de seguridad en actividades acuáticas, así como las consecuencias que pueden derivarse de decisiones que ignoren estas recomendaciones.

