
El bono de protección es una ayuda estatal que proporciona un apoyo económico mensual a los beneficiarios, facilitando su participación en los programas del Subsistema Chile Seguridades y Oportunidades. Esta asistencia no requiere postulación, ya que se otorga de manera automática a quienes cumplen con los requisitos establecidos, según informa ChileAtiende.
La duración de la entrega del bono es de 24 meses, aunque puede variar dependiendo del período de ejecución del apoyo psicosocial (APS) al que se encuentra sujeto el beneficiario. Durante este tiempo, los beneficiarios deben aceptar participar en uno de los programas del Subsistema, lo que implica firmar una carta de compromiso y un plan de intervención. El apoyo se mantendrá mientras el beneficiario esté en proceso de acompañamiento.
El monto del bono de protección varía a lo largo de su duración. En los primeros seis meses, los beneficiarios reciben $24.523 mensuales. En el segundo semestre, la cifra se reduce a $18.664, y en el tercer semestre, el monto es de $12.832. Para el último semestre, que abarca del mes 19 al mes 24, el bono se establece en $22.007, equivalente al monto del Subsidio Único Familiar (SUF). Estos valores son susceptibles de reajustes anuales, que se realizan cada 1 de febrero.
Existen condiciones específicas bajo las cuales se puede perder el bono de protección. La renuncia voluntaria del beneficiario es una de las principales causas. Además, el incumplimiento de los deberes acordados al momento de firmar la participación en los programas, como Familias, Abriendo Caminos, Calle o Vínculos, también puede resultar en la pérdida del beneficio.
Este tipo de apoyo económico es parte de un esfuerzo más amplio del gobierno chileno para mejorar las condiciones de vida de las familias en situación de vulnerabilidad y fomentar su integración en programas de desarrollo social.