El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, fue liberado este sábado tras haber estado 52 días en un centro de detención en Uiwang, al sur de Seúl. La decisión de su liberación se produjo después de que el Tribunal del Distrito Central de Seúl anulara su detención, argumentando que había superado el período legal permitido y que el proceso se había llevado a cabo fuera de los plazos establecidos.
Yoon fue detenido el 15 de enero bajo acusaciones de insurrección, tras intentar imponer la ley marcial en el país. Al salir del centro de detención, el presidente mostró una actitud positiva, sonriendo y saludando a sus simpatizantes, quienes lo recibieron con aplausos.
En un comunicado emitido por sus abogados, Yoon expresó su agradecimiento, afirmando: “Inclino la cabeza en agradecimiento a la gente de esta nación”. También destacó el “valor y determinación” del tribunal para corregir lo que consideró una ilegalidad en su detención.
La liberación de Yoon se produjo tras la decisión de la fiscalía de no apelar la resolución del tribunal. Sin embargo, a pesar de su salida de prisión, el presidente enfrenta un proceso penal por insurrección, así como un juicio político que podría resultar en su destitución.
Es importante señalar que el presidente surcoreano está acusado de un delito que podría conllevar una pena de cadena perpetua. Aunque posee inmunidad presidencial, el crimen de insurrección no está cubierto por esta prerrogativa legal.
Yoon fue arrestado después de una serie de enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y sus partidarios, quienes se oponían a su detención, tras un primer intento fallido de arresto a principios de enero.

