
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo de 2026, que experimentó un aumento del 1,0%, ha llevado a la Unidad de Fomento (UF) a superar los $40.000, un hito que se concretará mañana martes. Este incremento se ha visto impulsado por un notable aumento en los precios de la gasolina y el petróleo diésel, que registraron variaciones cercanas al 40% y 50% respectivamente en la última semana de marzo. Sin embargo, el IPC reflejó incrementos más moderados para estos productos, con un 8,2% y 12,8% en el mismo periodo.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) explicó que esta discrepancia se debe al método de cálculo del IPC. En un informe técnico, el INE indicó que si los precios se mantienen en los niveles alcanzados a finales de marzo, se espera que la variación mensual de abril capture el alza que aún no se ha reflejado en el índice anterior.
La UF, que se ajusta mensualmente en función de la inflación, es un indicador crucial en la economía chilena, ya que su valor afecta directamente a diversos compromisos financieros de las familias. Maximiliano Villalobos, investigador del Centro de Estudios Financieros de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes, destacó que el aumento de la UF responde a las presiones inflacionarias recientes, especialmente por el encarecimiento de los combustibles debido al conflicto en Medio Oriente.
Villalobos subrayó que el impacto de este aumento se sentirá principalmente en los compromisos financieros mensuales, como los créditos hipotecarios, los seguros y los gastos educativos, que a menudo están indexados a la UF. “En Chile, una cantidad relevante de servicios están pactados en UF: créditos hipotecarios, créditos de consumo, colegiaturas, seguros de salud, arriendos y cuotas de crédito automotriz”, detalló el economista.
Además, el alza de la UF está intrínsecamente relacionada con la inflación, lo que afecta el costo de vida en general. Villalobos advirtió que el impacto de este aumento no se limita a quienes tienen deudas o contratos en UF, ya que el efecto se extiende a toda la economía. “Al final, aunque una persona no tenga auto o nunca pise una bencinera, el escenario externo le va a terminar pegando de alguna u otra forma mediante el efecto ya sea directo o indirecto en los precios”, concluyó el investigador.