
En un entorno donde la diversidad de métodos de pago abarca desde transferencias instantáneas hasta billeteras digitales y pagos mediante códigos QR, las tarjetas continúan siendo las principales protagonistas del ecosistema financiero digital. Su flexibilidad, amplio alcance y capacidad de adaptación a nuevas tecnologías, como la tokenización y los pagos sin contacto, les permiten mantenerse relevantes en un contexto en constante evolución. En América Latina, donde el comercio electrónico sigue en expansión, las tarjetas de crédito, débito y prepago se posicionan como el método de pago más utilizado para las compras en línea. Estas herramientas han evolucionado, convirtiéndose no solo en simples instrumentos de pago, sino en plataformas que facilitan el acceso, la fidelización y la innovación financiera.
Chile: un líder regional en pagos digitales
En este marco, el caso de Chile destaca notablemente. De acuerdo con el último informe de PCMI, más del 80% de las compras en línea en el país se efectúan mediante tarjetas, lo que las consolida como el principal método de pago digital. En 2024, el comercio electrónico en Chile alcanzó un volumen de US$35 mil millones, con una proyección de crecimiento anual del 9% hasta 2027. Los consumidores chilenos se enfocan principalmente en la compra de vestuario (45%), calzado (31%) y alimentos (23%), siendo la mayoría de estas transacciones realizadas desde dispositivos móviles (59%). Además, se anticipa un incremento del 17% en las compras internacionales para el resto de 2025, lo que subraya la necesidad de contar con métodos de pago que sean confiables, interoperables y seguros.
Santiago Witis, Country Manager de Pomelo en Chile, comentó: “En Chile vemos un ecosistema digital muy maduro, donde las tarjetas no solo son un medio de pago, sino un canal estratégico para conectar a las personas con productos financieros modernos, accesibles y adaptados a su estilo de vida”.
Una tendencia regional que se consolida
Más allá de las particularidades de cada mercado, en toda América Latina las tarjetas desempeñan un papel central en la digitalización de los pagos. Su uso varía según el grado de bancarización, la adopción tecnológica y las preferencias de consumo en cada país, pero en todos los casos se han convertido en un motor clave para el crecimiento del comercio electrónico, según el mismo informe de PCMI.
Argentina: Las tarjetas representan el 45% de los pagos en línea, impulsadas por la bancarización total y el uso extendido del comercio en cuotas. El 71% de las compras se realizan desde dispositivos móviles, lo que refleja una experiencia digital cada vez más integrada.
Brasil: Aunque Pix lidera en volumen total, las tarjetas concentran el 45% de los pagos en línea. Se destacan en compras de alto valor y suscripciones, con una fuerte adopción de tecnologías como el CVV dinámico —una capa adicional de seguridad para validar transacciones— y el push provisioning para la tokenización.
Colombia: Las tarjetas internacionales son el método más utilizado (43%), superando a las transferencias bancarias. Su protagonismo se observa especialmente en los sectores de tecnología, entretenimiento y compras transfronterizas.
México: Con un comercio electrónico en expansión, las tarjetas de crédito internacionales lideran en volumen. Ocho de cada diez usuarios realizan compras en sitios globales, aprovechando la seguridad y facilidad que ofrece este medio.
Perú: Las tarjetas de débito concentran el 49% de los pagos digitales, seguidas por las tarjetas internacionales con un 24%. A pesar de contar con un nivel de bancarización inferior al de otros países, las tarjetas son fundamentales para el crecimiento del comercio electrónico.
Ya sean físicas o virtuales, las tarjetas no solo se adaptan a las nuevas demandas del mercado, sino que se reinventan constantemente para seguir siendo el puente de confianza en cada transacción, consolidándose como protagonistas indiscutibles del futuro del dinero en América Latina.