
Los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) han decidido liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para mitigar la crisis de abastecimiento de petróleo provocada por la interrupción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
Esta medida, anunciada por el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, representa el mayor volumen de reservas estratégicas utilizado desde la fundación de la organización en 1974. La decisión fue adoptada por unanimidad entre los 32 países miembros y tiene como objetivo compensar la reducción de la oferta de petróleo debido al bloqueo en esta importante vía marítima, que antes de la guerra permitía la salida de aproximadamente 15 millones de barriles diarios de crudo y 5 millones de barriles de derivados, lo que equivale a cerca del 25% del petróleo transportado por mar.
Birol enfatizó que, aunque la liberación de reservas es crucial, la reanudación de los flujos de crudo y gas depende principalmente de la reapertura del estrecho de Ormuz. La AIE ha indicado que, como resultado del conflicto, el volumen de crudo y derivados exportados por esta ruta se ha reducido a menos del 10% de lo que era habitual.
La situación ha llevado a algunos países a disminuir su producción de petróleo, y se han reportado ataques a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, lo que ha contribuido a la crisis actual. Desde su creación, la AIE ha recurrido a sus reservas estratégicas en cinco ocasiones, siendo esta la primera vez que se libera un volumen tan significativo. Los 400 millones de barriles representan aproximadamente un tercio de los 1.200 millones de barriles que componen las reservas de la AIE.
Los miembros de la AIE están obligados a mantener reservas estratégicas equivalentes a al menos 90 días de importaciones, que pueden ser controladas por gobiernos o la industria, para enfrentar situaciones excepcionales como interrupciones en el suministro.
Además del petróleo, el suministro de gas también enfrenta desafíos, ya que alrededor del 20% del gas natural licuado (GNL) consumido globalmente proviene del golfo Pérsico, principalmente de Catar y los Emiratos Árabes Unidos. El cierre del estrecho de Ormuz ha bloqueado los metaneros, lo que ha llevado a una competencia entre países consumidores de Asia por el GNL, que anteriormente estaba destinado a Europa.
Birol ha señalado que algunos países asiáticos, que no pueden competir con los altos precios del gas desde el inicio del conflicto, han comenzado a racionar el suministro. A diferencia de las reservas de petróleo, la AIE no cuenta con un mecanismo equivalente para el gas, pero su director ejecutivo ha indicado que la agencia seguirá monitoreando la situación del mercado y podría formular recomendaciones adicionales a sus miembros si es necesario.