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Alerta amarilla por la tormenta de Santa Rosa: “se esperan fuertes vientos y lluvias intensas”

Alerta amarilla por la tormenta de Santa Rosa: pronósticos y posibles impactos.
Alerta amarilla por la tormenta de Santa Rosa: pronósticos y posibles impactos.

Santa Rosa de Lima se asocia con intensas tormentas en agosto. Este año, un sistema de baja presión podría generar lluvias y vientos fuertes en varias provincias.

Cada 30 de agosto se conmemora el día de Santa Rosa de Lima, y la creencia popular vincula esta fecha con la llegada de una intensa tormenta que se conoce como “la tormenta de Santa Rosa”. Según las estadísticas meteorológicas, este fenómeno puede ocurrir entre tres o cuatro días antes de la fecha mencionada y hasta 15 días después. Tanto meteorólogos como la población en general suelen estar expectantes respecto al pronóstico del tiempo durante este periodo.

En el presente año, se anticipa el desarrollo de un sistema de baja presión, conocido como ciclogénesis, en la región pampeana. En las últimas semanas, este fenómeno ha generado jornadas de viento extremo en algunas regiones del país. De acuerdo con las previsiones del Servicio Meteorológico Nacional, se espera que la famosa tormenta se manifieste de manera significativa, comenzando el viernes. Las lluvias estarán acompañadas por la formación de un sistema de baja presión en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, lo que dará lugar no solo a lluvias, sino también a tormentas intensas. Este evento meteorológico será el tercero consecutivo, y se estima que su impacto se sentirá principalmente en Buenos Aires, pero también en otras provincias.

Cindy Fernández, comunicadora de Infobae, precisó que las tormentas comenzarán en el oeste de Argentina y afectarán al norte de Cuyo, La Rioja y Córdoba, desplazándose a medida que el sistema se profundice. En este momento, las provincias con mayores probabilidades de experimentar estos fenómenos son Entre Ríos, Buenos Aires (incluyendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), Santa Fe, Córdoba y La Pampa.

En el ámbito de la meteorología, el término ciclogénesis se refiere a la generación de sistemas que pueden producir huracanes, tifones, borrascas y bajas polares, entre otros. Este fenómeno gira en sentido contrario a las agujas del reloj en el hemisferio sur y en sentido horario en el hemisferio norte. Algunos expertos se refieren a este fenómeno como “bomba meteorológica”, un término utilizado en el Reino Unido para designar a los sistemas de presión cuya presión central desciende 24 milibares en un periodo de 24 horas, un proceso conocido como explosivo. Se entiende que esto ocurre cuando un área de la atmósfera se desploma y debe acomodarse a una nueva presión, lo que genera un movimiento de aire que produce viento. Cuanto más rápido desciende la presión, más rápido se reacomoda el aire, lo que resulta en vientos intensos.

Este tipo de fenómenos suele generar condiciones persistentes que pueden traer consigo la caída de árboles y postes debido a las fuertes ráfagas, especialmente en suelos que están húmedos.

En cuanto a la relación con Santa Rosa, el glosario meteorológico de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) establece que debe haber actividad eléctrica para clasificar un evento como tormenta. Así, la lluvia sin la presencia de descargas eléctricas atmosféricas, como relámpagos o truenos, no se clasifica como tal. Se explica que las nubes asociadas a este tipo de tormentas son las denominadas nubes convectivas (cumulonimbus), que suelen producir precipitaciones en forma de chaparrones o, en ocasiones, nieve o granizo, así como vientos fuertes.

Respecto a la situación en el país, se menciona que en la Patagonia es común que ocurran tormentas, aunque su frecuencia es muy baja. En el Noroeste Argentino (NOA), la época está marcada por una estación seca, predominando días despejados y soleados. Sin embargo, en el centro y noreste del país, sí se generan tormentas durante esta época del año. Desde mediados de agosto, se comienza a experimentar cambios en la circulación atmosférica, en cercanía a la primavera, lo que propicia condiciones más cálidas y una mayor humedad, creando un ambiente favorable para la formación de tormentas. No obstante, los especialistas aclaran que, aunque existe una creencia popular al respecto, no hay pruebas concluyentes de que esto sea siempre cierto.

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