Inicio Actualidad

Descubrimientos sorprendentes en los océanos: nuevas especies y hallazgos arqueológicos revelados en 2024

Explora los 11 descubrimientos submarinos más impresionantes de 2024.
Explora los 11 descubrimientos submarinos más impresionantes de 2024.

Los océanos, que cubren más del 70% de la superficie terrestre, siguen siendo uno de los territorios menos explorados del planeta. En 2024, el estudio de estas vastas y profundas aguas aportó descubrimientos sorprendentes, desde nuevas especies hasta procesos químicos y hallazgos arqueológicos fascinantes que, en algunos casos, desafían la comprensión científica. Estos descubrimientos permitirán ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad marina y ofrecerán pistas cruciales sobre la evolución de la vida en la Tierra en tramos de la historia que aún permanecen abiertos. A continuación, se detallan los destacados del año.

Exploraciones en la cordillera submarina Salas Gómez

Más de 100 posibles nuevas especies oceánicas fueron identificadas cerca de Chile. La cordillera submarina Salas Gómez, ubicada en esta región, fue escenario de una de las exploraciones más fructíferas. Investigadores utilizaron un sumergible operado a distancia para identificar candidatas nunca antes vistas, que incluyen crustáceos, moluscos, peces e incluso mamíferos marinos. Entre los hallazgos notables, se destacaron ejemplares raros como el calamar látigo. Los científicos corrieron el velo de ecosistemas profundos inexplorados e intentan responder interrogantes sobre su adaptación a entornos extremos.

Nuevas especies descubiertas

Una nueva y colorida especie de estrella de mar fue encontrada en la costa de Japón, en la península Izu. Los investigadores agregaron a su lista la especie Paragonaster hoeimaruae. Este animal, de un brillante color naranja, pertenece a la familia Pseudarchasteridae y es solo el segundo miembro documentado de este grupo. Su capacidad para habitar sedimentos fangosos y arenosos abre nuevas vías evolutivas en hábitats poco comunes.

Un pez con cara de gruñón fue descubierto en el Mar Rojo, en los arrecifes de los bancos Farasan. Este pez, conocido como Sueviota aethon, es un gobio enano gruñón que mide apenas 2,5 cm. Llama la atención por su boca orientada hacia abajo, lo que le da una apariencia perpetuamente disgustada. A pesar de su tamaño, este depredador utiliza sus grandes caninos para cazar invertebrados, destacando cómo los pequeños animales desarrollan estrategias efectivas de supervivencia.

Hallazgos en el océano Pacífico

En el suroeste del océano Pacífico, se documentó una colonia de coral de gran tamaño, Pavona clavus, que jamás había sido registrada. Esta estructura mide 33 metros de ancho, 32 de largo y 5,5 de altura, con una circunferencia de 180 metros. Con 300 años de antigüedad, esta comunidad coralina ilustra cómo los corales pueden formar estructuras masivas y ratifica la importancia del equilibrio ecológico marino.

Un tiburón fantasma fue descubierto en las profundidades marinas cercanas a Nueva Zelanda. La especie Harriotta avia se caracteriza por su color marrón chocolate, hocico alargado y ojos grandes, y vive a profundidades de 2,500 metros. Este descubrimiento fundamenta la diversidad de los cartilaginosos en zonas abisales y proporciona información clave sobre las adaptaciones a altas presiones en estos entornos.

Investigaciones sobre procesos químicos

Un fenómeno revolucionario del año es el llamado “oxígeno oscuro”, generado por nódulos polimetálicos oceánicos. Estos depósitos minerales parecen actuar como “geobaterías”, produciendo trazas de oxígeno capaces de sostener vida sin la presencia de luz solar. Este fenómeno podría reescribir teorías sobre el origen de la Tierra, ya que sugiere que las primeras formas de vida podrían haber surgido en lugares similares.

Una medusa venenosa fue identificada en el Pacífico a unos 700 metros de profundidad. La especie, conocida como Santjordia pagesi, fue hallada en una caldera volcánica y posee tentáculos bioluminiscentes y un “arsenal venenos” único en comparación con otras medusas conocidas. Las condiciones extremas de su hábitat dificultan la recolección de especímenes para futuros estudios.

Avances en la identificación de naufragios

Las novedades en los océanos también incluyeron la identificación de naufragios, ayudados por tecnologías avanzadas. Estos naufragios, vestigios de episodios históricos y tragedias marítimas, continúan ofreciendo información sobre el pasado mientras enriquecen nuestra presente. El avance tecnológico permitió localizar restos de embarcaciones que habían permanecido ocultos durante décadas, revelando historias de guerra, comercio y sacrificio.

Uno de los hallazgos más destacados fue el del “Barco Fantasma del Pacífico”: el USS Stewart. Tras 78 años de misterio, este destructor estadounidense, capturado durante la Segunda Guerra Mundial, fue localizado frente a California. Gracias al uso de drones submarinos autónomos, se halló el “barco fantasma”, que fue avistado en líneas enemigas tras su captura por Japón. El buque, que contaba con cuatro cañones, fue finalmente hundido por la Marina de Estados Unidos y se encuentra sorprendentemente conservado en el santuario marino nacional Cordell Bank, lo que ofrece una valiosa oportunidad para estudiar la conservación submarina.

Otro hallazgo significativo fue el del barco mercantil Arlington, que fue hallado en el Lago Superior. Este granelero, que se hundió en 1940, fue redescubierto este año gracias a sumergibles de operación remota y escaneos de sonar. El barco mercante, que navegaba desde Ontario, sucumbió a una tormenta en la madrugada del 1 de mayo de ese año, lo que resultó en una trágica división entre el capitán y la tripulación. Mientras los marineros abandonaban la embarcación, Frederick “Tatey Bug” Burke permaneció a bordo hasta el final.

Finalmente, el submarino HMS Trooper, que había desaparecido en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial con 64 tripulantes a bordo, fue hallado por un equipo de cazadores submarinos en el Egeo, cerca de la isla griega Donoussa. Este hallazgo, realizado a 250 metros de profundidad, puso fin a 80 años de misterio. El submarino, bajo el mando del teniente John S. Wraith, patrullaba una zona estratégica del Dodecaneso, ocupada por fuerzas italianas. La última misión incluyó el desembarco de agentes secretos y suministros. El submarino había perdido contacto el 5 de octubre de 1943 y se dio por perdido. Los restos del Trooper estaban partidos en tres secciones, lo que sugiere un hundimiento violento, probablemente debido a una mina alemana.

Salir de la versión móvil