Rusia reafirma su intención de continuar la guerra en Ucrania, a pesar de las bajas y la presión internacional, según declaraciones del Kremlin.
Este martes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que Rusia no ha logrado los objetivos planteados al inicio de la invasión a Ucrania, que comenzó el 24 de febrero de 2022. En una rueda de prensa, Peskov admitió que “en su totalidad, es cierto que los objetivos no se han logrado. Por ello, continúa la operación militar especial”. Esta declaración coincide con las afirmaciones del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien ha señalado que Moscú no ha alcanzado sus metas en el conflicto.
Peskov también reveló que el presidente ruso, Vladímir Putin, está considerando una segunda movilización de reservistas, dado que, por primera vez desde el inicio del conflicto, las bajas del ejército ruso han superado el número de reclutados. Según informes, el objetivo de Putin es que Ucrania acepte su derrota y se retire de las regiones de Donbás, Jersón y Zaporiyia, que aún no han sido completamente conquistadas por las fuerzas rusas.
El portavoz del Kremlin defendió que el ejército ruso ha cumplido con el “principal objetivo”, que es garantizar la seguridad de la población en el este de Ucrania, aunque reconoció que la situación se ha complicado debido a la intervención de países occidentales. Peskov afirmó que, a pesar de la continuación de la operación militar, Rusia está abierta a lograr sus objetivos a través de medios políticos y diplomáticos, enfatizando que “los intereses rusos serán garantizados”.
En las últimas semanas, Rusia ha expresado su frustración con la mediación de Estados Unidos, acusando a este país de ignorar acuerdos verbales alcanzados en una cumbre en Alaska en agosto de 2025. Mientras tanto, las bajas en el ejército ruso han sido significativas, con más de 200,000 soldados muertos en cuatro años de conflicto, según datos de Mediazona y la BBC. Este número de bajas supera las pérdidas sufridas por la Unión Soviética durante su participación en la Segunda Guerra Mundial.
El informe indica que, de los 200,186 soldados identificados como fallecidos, la mayoría proviene de localidades pequeñas, lo que sugiere un impacto desproporcionado en comunidades menos urbanizadas. Además, se ha observado una disminución en el apoyo a la guerra entre la población rusa, con solo un 14% de los encuestados apoyando firmemente el conflicto, mientras que un 20% aboga por la paz.
A pesar de la creciente oposición interna, el Kremlin continúa su estrategia militar, mientras que la guerra sigue afectando negativamente a la vida de los ciudadanos rusos, con un 87% de la población reconociendo el impacto adverso del conflicto en sus comunidades.

