Robert F. Kennedy Jr., Secretario de Salud de Estados Unidos, reveló que durante el confinamiento por COVID-19 su mayor preocupación era recaer en el consumo de drogas, lo que lo llevó a unirse a un “grupo clandestino” que continuó sus reuniones de manera presencial. En un reciente episodio del podcast de Theo Von, Kennedy Jr. compartió que nunca sintió miedo de la pandemia, ya que en su época de mayor adicción consumía cocaína en condiciones insalubres, afirmando: “no me asustan los gérmenes”.
Kennedy Jr., hijo del ex fiscal general Robert F. Kennedy y sobrino del ex presidente John F. Kennedy, ha estado en recuperación de su adicción a las drogas durante 43 años. Al hablar sobre su falta de temor hacia el COVID-19, el político reveló que en su juventud “aspiraba cocaína sobre tazas de baño”. Durante la pandemia, su enfoque no estaba en evitar el virus, sino en mantener su sobriedad, que en 2020 alcanzaba los 37 años. Para él, las reuniones de 12 pasos eran vitales para su supervivencia, lo que lo llevó a buscar un grupo clandestino que pudiera seguir reuniéndose a pesar de las restricciones.
Kennedy Jr. enfatizó que el riesgo de una recaída era mucho más real y peligroso que el COVID-19, afirmando: “Sabía con certeza que mi adicción me mataría si no la trataba”. Esta declaración se suma a su historial de controversias, ya que anteriormente ha promovido teorías que vinculan las vacunas con el autismo, lo que le ha valido críticas de la comunidad científica.
En el contexto de su vida pública, Kennedy Jr. ha sido una figura polarizadora, y su enfoque en la salud pública y la adicción ha generado tanto apoyo como oposición. Su experiencia personal con la adicción y su lucha por la sobriedad continúan siendo temas relevantes en su discurso político y social.

