
Al menos 21 agentes de diversas fuerzas policiales han sido arrestados en Río de Janeiro en operativos relacionados con el crimen organizado.
La Policía Federal de Brasil ha llevado a cabo una nueva fase de la “Operación Anomalía”, destinada a desmantelar una red delictiva que involucra a policías civiles del estado de Río de Janeiro. Según un comunicado emitido por la institución, los detenidos están bajo investigación por presuntamente utilizar su posición en el estado para extorsionar a miembros de facciones criminales, así como por corrupción y lavado de dinero.
Las indagaciones han revelado múltiples formas de colaboración entre los agentes y las organizaciones criminales, que incluyen desde la protección de puntos de juegos de azar ilegales hasta la extorsión de narcotraficantes y la intermediación para beneficiar a delincuentes internacionales. En particular, se descubrió que un grupo de policías civiles utilizaba una comisaría para exigir pagos a miembros del Comando Vermelho (CV), una de las bandas criminales más influyentes y peligrosas de Brasil.
Los sospechosos presuntamente enviaban citaciones oficiales a los criminales, presionándolos para que pagaran sobornos bajo la amenaza de iniciar investigaciones o intensificar las operaciones policiales en su contra. Además de los 21 agentes, entre los detenidos se encuentran un delegado de la Policía Federal, un exsecretario estatal y un abogado, quienes supuestamente actuaron como intermediarios en las negociaciones para facilitar favores y pagos indebidos.
Los investigados podrían enfrentar cargos que incluyen asociación delictiva, corrupción activa y pasiva, tráfico de influencias y lavado de dinero. Este escándalo se produce en un contexto de creciente preocupación por la corrupción dentro de las fuerzas de seguridad en Brasil, donde la violencia y el crimen organizado han desafiado a las autoridades durante años.
En octubre de 2025, la Policía de Río de Janeiro realizó un controvertido megaoperativo en los complejos de Penha y Alemão, como parte de la “Operación Contención”, que resultó en al menos 132 muertes, incluyendo la de cuatro agentes. Sin embargo, este operativo no logró desmantelar al Comando Vermelho ni capturar a su líder, Edgar Alves Andrade.